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Si el bichito manda 🌧️

¿Qué pasa si el bichito decide por mí? · 8 min

Lo que cuesta

¿Qué pierdo si no la manejo? · 12 min

Lo que cuesta

¿Qué pierdo si no la manejo? · 15 min

Cada edad tiene su avance. Las personas de la misma edad comparten este espacio y su bitácora en este navegador.

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Para empezar

Decir «es feo» una vez parece algo pequeño. ¿Y si el bichito sigue mandando?

Para tocar

La historia de Lía

Caso 1

La medalla

En el concurso de dibujo de la escuela, Sara, una compañera, gana la medalla.4 viñetas · El concurso → Unos días después

Caso ilustrativo. Los personajes y los hechos son inventados. El patrón está basado en evidencia.

¿Dónde habrías cambiado el rumbo? Elige la viñeta en la que tú habrías hecho algo distinto.

  1. El concurso

    En el concurso de dibujo de la escuela, Sara, una compañera, gana la medalla. Lía dice: «Seguro la ayudó su mamá».

    Qué se pudo hacer aquí

    Decirle a Sara: «¡Felicidades!».

  2. Al día siguiente

    Lía les cuenta a otros niños que a Sara la ayudó su mamá. Sara escucha y se pone triste.

    Qué se pudo hacer aquí

    No repetirlo. No era verdad.

  3. Una semana después

    Lía ya no quiere dibujar: «Nunca voy a dibujar como ella».

    Qué se pudo hacer aquí

    Pensar: «Puedo aprender».

  4. Unos días después

    Lía se acerca a Sara y le pregunta: «¿Me enseñas a dibujar caballos?». Sara se pone feliz. Dibujan juntas en el recreo.

    Qué se pudo hacer aquí

    ¡Lo que hizo Lía! La envidia se convirtió en algo nuevo que aprender.

El costo: Una compañera triste y unos días sin dibujar.

Lo que dicen los datos: Unos científicos vieron que cuando queremos lo que otro sabe hacer, y creemos que podemos aprender, nos esforzamos más. ¡La envidia buena nos ayuda a crecer! Fuente: van de Ven, N., Zeelenberg, M. y Pieters, R. (2011). Why envy outperforms admiration. Personality and Social Psychology Bulletin, 37(6), 784–795.

Hoy: Si alguien hace algo muy bien, pregúntale: «¿Me enseñas?».

La idea

Cuando el bichito manda, perdemos cosas: un amigo triste, las ganas de dibujar. Pero cuando lo escuchamos, nos regala algo nuevo que aprender.

El ejercicio

La balanza ⚖️

De un lado, «decir que lo del otro es feo». Del otro, «pedirle que me enseñe». ¿Cuál te hace sentir mejor?

Escribe aquí…
Para hoy

Dile a alguien algo que hace muy bien.

Para conversar

¿Alguna vez el bichito te hizo decir algo que no era verdad?

Lo que viene

Historias de un hombre que nunca competía.

Terminar y seguir con la lección 5 →
Para empezar

Un pinchazo dura un segundo. Lo que haces con él puede durar meses.

Para tocar

La línea de tiempo

Caso 1

El que siempre gana

El entrenador publica la lista del equipo titular.4 viñetas · El día de la lista → Dos meses después

Caso ilustrativo. Los personajes y los hechos son inventados. El patrón está basado en evidencia.

¿Dónde habrías cambiado el rumbo? Elige la viñeta en la que tú habrías hecho algo distinto.

  1. El día de la lista

    El entrenador publica la lista del equipo titular. Dani está. Teo no. Teo le dice al grupo: «Seguro el entrenador lo prefiere».

    Qué se pudo hacer aquí

    Preguntarse: «¿Qué quiero yo?». Y felicitar a Dani de verdad.

  2. Una semana después

    Teo hace bromas sobre los errores de Dani en el partido. El grupo se ríe. Dani se ríe también, pero se queda callado.

    Qué se pudo hacer aquí

    No burlarse. Felicitarlo por lo que hizo bien.

  3. Un mes después

    Teo deja de ir a los entrenamientos: «¿Para qué, si nunca me van a elegir?».

    Qué se pudo hacer aquí

    Pedirle a Dani que entrenen juntos. Preguntarle al entrenador qué tiene que mejorar.

  4. Dos meses después

    Dani le cuenta a Teo que se siente solo en el equipo y que extraña entrenar con él. Teo se da cuenta de que perdió a su amigo y el fútbol al mismo tiempo.

    Qué se pudo hacer aquí

    Todavía se puede: pedirle perdón, volver a entrenar y pedirle que le enseñe lo que sabe.

El costo: Un amigo y un sueño, por no poder alegrarse por el otro.

Lo que dicen los datos: En cuatro estudios, la envidia que da ganas de mejorar hizo que la gente se esforzara y rindiera más, incluso más que la simple admiración. Pero solo cuando creían que podían mejorar. Cuando pensaban que era imposible, se rendían. Fuente: van de Ven, N., Zeelenberg, M. y Pieters, R. (2011). Why envy outperforms admiration. Personality and Social Psychology Bulletin, 37(6), 784–795.

Hoy: Si a un amigo le va bien en algo que tú quieres, pídele que te enseñe.

La idea

La envidia casi nunca destruye algo de un golpe. Lo va desgastando: una broma, un silencio, un «para qué».

Y lo más triste: Teo no perdió el fútbol porque Dani fuera mejor. Lo perdió porque dejó de ir.

El ejercicio · 6 min

La cuenta

Paso 1 · ¿Cuánto tiempo pasas a la semana mirando lo que tienen otros?

Paso 2 · ¿Hay una amistad que la envidia enfrió?

Paso 3 · ¿Dejaste algo que te gustaba porque «otro lo hace mejor»?

Paso 4 · Si pudieras recuperar una sola de esas cosas, ¿cuál sería? Una acción pequeña.

Para hoy

Dile a alguien que admiras algo concreto que hace bien.

Bitácora

¿Qué te ha costado más la envidia?

Lo que viene

Historias muy antiguas de alguien que nunca competía.

Terminar y seguir con la lección 5 →
Para empezar

Un pinchazo dura un segundo.

Lo que hacemos con él puede durar años.

Para tocar

La línea de tiempo

Caso 1

El ascenso

Ascienden a Omar al puesto que Mara quería.4 viñetas · El día del anuncio → Seis meses después

Caso ilustrativo. Los personajes y los hechos son inventados. El patrón está basado en evidencia.

¿Dónde habrías cambiado el rumbo? Elige la viñeta en la que tú habrías hecho algo distinto.

  1. El día del anuncio

    Ascienden a Omar al puesto que Mara quería. Ella lo felicita con una sonrisa forzada. Después le dice a un compañero: «Seguro es amigo del jefe».

    Qué se pudo hacer aquí

    Preguntarse: «¿Qué es lo que yo quiero?». Y felicitarlo de verdad.

  2. Un mes después

    Mara deja de pasarle información a Omar. En las reuniones, señala cada error suyo delante de todos.

    Qué se pudo hacer aquí

    Colaborar con él. Su éxito no le quitaba nada a ella.

  3. Tres meses después

    El equipo se divide entre los que apoyan a Mara y los que apoyan a Omar. Un proyecto importante sale mal. El jefe le dice a Mara que, para el próximo puesto, busca a alguien que sepa trabajar en equipo.

    Qué se pudo hacer aquí

    Hablar con Omar. Pedir ayuda. Hacer un plan para su propio crecimiento.

  4. Seis meses después

    Mara se entera de que Omar estudió de noche durante dos años, mientras cuidaba a su papá enfermo. Ese día, Omar le ofrece ayudarla a prepararse para el próximo puesto.

    Qué se pudo hacer aquí

    Todavía se puede. Pedirle disculpas, aceptar su ayuda y hacer su propio plan.

El costo: Un año de amargura, un equipo dividido y la oportunidad perdida de aprender de alguien que tenía mucho que enseñarle.

Lo que dicen los datos: En tres países, la gente describió dos envidias distintas: una que da ganas de mejorar uno mismo y otra que da ganas de que al otro le vaya peor. La segunda no nos acerca a lo que queremos: solo daña al otro, y a nosotros. Fuente: van de Ven, N., Zeelenberg, M. y Pieters, R. (2009). Leveling up and down: The experiences of benign and malicious envy. Emotion, 9(3), 419–429.

Hoy: Si a alguien le va bien en lo que tú quieres, pregúntate: «¿Qué haría yo para llegar ahí?».

La idea
  1. En el trabajo

    Un estudio en un hospital y otro con equipos de estudiantes encontraron que la envidia llevaba a sabotear a los compañeros: no pasarles información, hablar mal de ellos, dejarlos solos. Pasaba más cuando la persona se sentía poco parte del equipo, y en grupos donde eso era normal. (Duffy y otros, 2012)

    Mara no se volvió mala persona. Se fue convenciendo, paso a paso, de que Omar no se lo merecía. Y eso le dio permiso para hacer cosas que antes no habría hecho.

  2. En la salud

    La envidia que se queda dando vueltas desgasta. En el estudio de 18 000 adultos, quienes sentían más envidia tenían peor salud mental años después. (Mujcic y Oswald, 2018)

  3. En el bolsillo

    Con el mismo sueldo, las personas cuyos vecinos ganaban más se sentían menos felices. (Luttmer, 2005) Compararnos con los de al lado nos hace sentir más pobres aunque no lo seamos. Y a veces nos lleva a gastar lo que no tenemos para no quedar atrás.

  4. En lo que no vemos

    Mara nunca supo, hasta el final, lo que le había costado a Omar llegar ahí. La envidia mira el resultado del otro. Casi nunca ve el camino.

El ejercicio · 10 min

La cuenta de la comparación

Paso 1 · Las horas. ¿Cuánto tiempo pasas a la semana mirando lo que tienen o hacen otros? Haz una cuenta honesta.

Paso 2 · Las relaciones. ¿Hay alguna relación que la envidia enfrió? Un amigo al que dejaste de escribir, un hermano con el que compites, un compañero al que no ayudas.

Paso 3 · El dinero. ¿Compraste algo para no quedarte atrás? ¿Algo que en realidad no querías tanto?

Paso 4 · Las oportunidades. ¿Dejaste de intentar algo porque «nunca voy a ser como él»?

Paso 5 · Una pregunta. Si pudieras recuperar una sola de esas cosas, ¿cuál sería? Escribe una acción pequeña para empezar.

Para hoy

Dile a alguien que admiras algo concreto que hace bien. No «qué bueno eres», sino «me encanta cómo explicas las cosas difíciles».

Bitácora

¿Qué te ha costado más la envidia: tiempo, dinero, relaciones u oportunidades?

Lo que viene

Hasta ahora viste qué es la envidia, cómo se disfraza, de dónde viene y lo que cuesta.

En la próxima lección vas a ver lo contrario: cómo actúa alguien que nunca compite, que celebra al que llegó tarde y sale a buscar al que se quedó afuera.

Terminar y seguir con la lección 5 →
Fuentes de esta lección

Lo que escribes y tu avance se guardan solo en este dispositivo. Al terminar la lección sumamos 1 al total, sin saber quién eres.

Antes de empezar

La vida se nos va mientras esperamos que empiece.

No soy experto en nada. Soy alguien que se equivoca seguido y que todavía está aprendiendo a vivir.

Hice este lugar porque la felicidad casi nunca está después: está en las personas que hoy tienes cerca y en el día que estás viviendo.

Aquí no vas a encontrar sermones. Vas a encontrar rutas cortas para mirarte con honestidad y cambiar algo, de a poco.

Siempre es un buen momento para empezar.

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