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¿Por qué jala tan fuerte? 🤔

¿Por qué me cuesta soltarlo? · 8 min

De dónde viene

¿Por qué me cuesta tanto soltarlo? · 10 min

De dónde viene

¿Por qué me cuesta tanto soltarlo? · 15 min

Cada edad tiene su avance. Las personas de la misma edad comparten este espacio y su bitácora en este navegador.

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Para empezar

¿Sabías que a los grandes también les cuesta soltar el celular?

La idea
  • Las pantallas están hechas para que quieras seguir. Siempre hay otro video, otro nivel, otra cosa. No eres tú: es el imán.
  • Los sonidos te llaman. Cada «tin» del celular te dan ganas de mirar, aunque no sea para ti.
  • Aburrirse no es malo. Cuando te aburres, tu cabeza empieza a inventar: juegos, historias, dibujos. Si siempre tapas el aburrimiento con una pantalla, tu cabeza no tiene tiempo de inventar.
  • Las pantallas en el cuarto se llevan el sueño. Unos científicos vieron que los niños con una pantalla en el cuarto de noche dormían menos y peor, aunque no la usaran. (Carter y otros, 2016)
  • ¡A los grandes también les pasa! Por eso esta ruta es para toda la familia.
Para tocar

¿Verdad o mentira?

Elige y la tarjeta te muestra lo que dice la evidencia.

  1. «Las pantallas son malas.»

    Respuesta

    Mentira. Son divertidas y sirven. Lo importante es que mandes tú.

  2. «Aburrirse es lo peor que hay.»

    Respuesta

    Mentira. ¡Del aburrimiento salen los mejores juegos!

  3. «Si tengo la tablet en el cuarto, igual duermo bien.»

    Respuesta

    Mentira. Duermes menos, aunque no la uses.

  4. «Puedo aprender a soltar el imán.»

    Respuesta

    Verdad. ¡Y lo vas a hacer en esta ruta!

La escena

Un sábado se corta la luz. No hay tablet, no hay tele, no hay internet.

—¡Me aburro! —dice Lía.

Se aburre diez minutos. Quince. Después ve unas cajas de cartón en el patio. Llama a Teo. Hacen un castillo, una nave y una tienda. Juegan toda la tarde.

Cuando vuelve la luz, Lía ni se da cuenta.

El ejercicio

La caja del aburrimiento 📦

Entre todos, hagan una lista (o una caja con papelitos) de cosas para hacer cuando se aburran: dibujar, armar algo, jugar a la pelota, inventar un cuento, ayudar en la cocina.

Solo para el adulto: cuando su hijo diga «me aburro», no corran a darle una pantalla ni a resolverle el aburrimiento. Ofrézcanle la caja, o simplemente esperen. El aburrimiento es el comienzo de la imaginación. Y fíjense en cuántas veces lo ven a ustedes tapar un rato vacío con el celular.

Para hoy

Cuando te aburras, espera un ratito antes de pedir una pantalla. ¿Qué se te ocurre?

Para conversar

¿Qué se te ocurrió cuando te aburriste?

Lo que viene

La historia de los cinco minutos más.

Terminar y seguir con la lección 4 →
Fuentes de esta lección
Para empezar

Te propones no mirarlo mientras haces la tarea. A los cinco minutos, ya está en tu mano. Y no te acuerdas de haberlo sacado.

La idea

1. No es falta de voluntad. En un estudio grande, cerca de un tercio del tiempo en redes se explicó por problemas de autocontrol: la gente usaba más de lo que ella misma quería. Y cuando pudieron ponerse límites de tiempo, los usaron. (Allcott, Gentzkow y Song, 2022) Las apps tienen equipos enteros trabajando para que vuelvas.

2. Cada aviso te saca, aunque no lo contestes. Una notificación empeoró una tarea aunque nadie tocara el celular. (Stothart, Mitchum y Yehnert, 2015)

3. Estar a solas con tus pensamientos cuesta. En un experimento, a mucha gente le costó quedarse unos minutos sin hacer nada más que pensar. (Wilson y otros, 2014) Por eso muchas veces no sacamos el celular para buscar algo, sino para no sentir algo: aburrimiento, nervios, soledad.

4. Hay edades en que las redes pesan más. En miles de jóvenes, el uso de redes se asoció con menos satisfacción con la vida en ciertas edades: entre los 11 y los 13 años en las chicas, y entre los 14 y los 15 en los chicos. (Orben, Przybylski, Blakemore y Kievit, 2022) No quiere decir que te vaya a pasar. Quiere decir que vale la pena cuidarse.

5. El matiz. En promedio, la relación entre pantallas y bienestar es pequeña. (Orben y Przybylski, 2019) Importa cómo, cuándo y en lugar de qué. Y casi 3 de cada 4 jóvenes dicen que se sienten en paz cuando no tienen el celular. (Pew Research Center, 2024)

Para tocar

¿Verdadero o falso?

Elige y la tarjeta te muestra lo que dice la evidencia.

  1. «Si tuviera más fuerza de voluntad, no me pasaría.»

    Respuesta

    Falso. Cambiar el entorno funciona mejor.

  2. «Si no contesto la notificación, no me afecta.»

    Respuesta

    Falso. Basta con que suene.

  3. «Puedo ver videos y estudiar al mismo tiempo.»

    Respuesta

    Falso. Te sale todo a medias.

  4. «El celular es malo.»

    Respuesta

    Falso. Importa cómo, cuándo y en lugar de qué.

La escena

A Teo se le acaba la batería en el bus. Los primeros minutos son raros. Se toca el bolsillo dos veces.

Después mira alrededor. Ve a Dani dos asientos más atrás, solo, mirando por la ventana. Teo se cambia de asiento.

—¿Y tu abuela?

Dani lo mira, sorprendido. Y le cuenta todo.

El ejercicio

¿Qué tapa tu celular?

1 · Piensa en las últimas tres veces que sacaste el celular sin razón. ¿Qué sentías justo antes?

Escribe aquí…

2 · Completa la frase.

Para hoy

En una espera, aguanta un minuto sin sacar el celular. Mira alrededor.

Bitácora

¿Qué viste en ese minuto?

Lo que viene

Unas horas de chat que al otro día nadie recordaba.

Terminar y seguir con la lección 4 →
Fuentes de esta lección
Para empezar

Te propones no mirarlo en la cena.

A los diez minutos, ya está en tu mano. Y no recuerdas haberlo sacado.

¿Qué pasó?

La idea
  1. No es falta de voluntad

    Un grupo de investigadores siguió el uso del celular de un grupo grande de personas durante varias semanas. Encontraron que cerca de un tercio del tiempo en redes sociales se explicaba por problemas de autocontrol: la gente usaba más de lo que ella misma quería. Y cuando se les dio la opción de ponerse límites de tiempo, la usaron, y bajaron su uso. (Allcott, Gentzkow y Song, 2022)

    Esto dice dos cosas. La primera: si te cuesta, no es que seas débil. Las aplicaciones están hechas por equipos enteros cuyo trabajo es que vuelvas. La segunda: los límites que eliges tú sí funcionan. No hace falta más fuerza. Hace falta cambiar el entorno, y lo vas a ver en la lección 7.

  2. Cada aviso te saca, aunque no lo contestes

    En un experimento, las personas que recibieron una notificación mientras hacían una tarea que pedía atención la hicieron peor, aunque no tocaran el celular. (Stothart, Mitchum y Yehnert, 2015)

    Y en otro, la gente pasó una semana con los avisos encendidos y otra con los avisos apagados. Con los avisos encendidos, se sintieron más distraídos e inquietos. (Kushlev, Proulx y Dunn, 2016)

    No hace falta contestar para salir de donde estabas. Basta con que suene.

  3. Las interrupciones nos apuran y nos estresan

    Cuando a las personas las interrumpían mientras trabajaban, terminaban más rápido, pero con más estrés, más frustración y más sensación de presión. (Mark, Gudith y Klocke, 2008)

    Es la sensación de un día lleno de mensajes: hiciste mucho, y aun así no te quedan fuerzas.

  4. Estar a solas con tus pensamientos cuesta

    En una serie de experimentos, a mucha gente le costó quedarse de 6 a 15 minutos sola, sin hacer nada más que pensar. En uno de ellos, algunas personas prefirieron darse una pequeña descarga eléctrica antes que seguir solo pensando. (Wilson y otros, 2014)

    No es que pensar sea malo. Es que no estamos acostumbrados. Y el celular es el escudo perfecto: cada vez que aparece un rato vacío, una espera o algo que no queremos sentir, está ahí.

    Por eso muchas veces no sacamos el celular para buscar algo. Lo sacamos para no sentir algo: aburrimiento, incomodidad, cansancio, soledad.

  5. El matiz importante

    En más de 355 000 adolescentes, la relación promedio entre usar tecnología y sentirse bien fue negativa, pero muy pequeña. (Orben y Przybylski, 2019)

    El celular no es el culpable de todo. Lo que importa es cómo, cuándo y en lugar de qué lo usas. Una hora llamando a tu abuela no es lo mismo que una hora de videos a la una de la mañana.

Para tocar

¿Verdadero o falso?

Elige y la tarjeta te muestra lo que dice la evidencia.

  1. «Si tuviera más fuerza de voluntad, no me pasaría.»

    Respuesta

    Falso. Las aplicaciones están hechas para que vuelvas. Cambiar el entorno funciona mejor que apretar los dientes.

  2. «Si no contesto la notificación, no me afecta.»

    Respuesta

    Falso. Basta con que suene para sacarte de lo que estabas haciendo.

  3. «Hacer varias cosas a la vez me hace más eficiente.»

    Respuesta

    Falso. Terminas más rápido, pero con más estrés, y algo sale a medias.

  4. «El celular es el culpable de todo.»

    Respuesta

    Falso. Importa cómo, cuándo y en lugar de qué lo usas.

La escena

Sam está en la fila del banco. Hay doce personas delante. Saca el celular sin pensarlo. Se quedó sin batería.

Los primeros minutos son raros. Mira el techo. Se toca el bolsillo dos veces, como si el celular fuera a volver solo. Siente algo parecido a la ansiedad.

Después, sin nada que hacer, empieza a mirar alrededor. Un señor mayor, adelante, da vueltas a un formulario sin entender qué poner. Sam se acerca y lo ayuda. El señor le cuenta que es la primera vez que viene solo desde que murió su esposa.

Cuando llega a la ventanilla, Sam se da cuenta de que, por primera vez en semanas, pensó en algo sin que nadie lo interrumpiera: que hace mucho que no llama a su papá.

Con el celular en la mano, no habría visto al señor. Y no habría pensado en su papá.

El ejercicio · 8 min

¿Qué tapa tu celular?

Paso 1 · Recuerda las últimas tres veces que sacaste el celular sin una razón clara.

Paso 2 · ¿Qué sentías justo antes? Para cada vez, elige.

Vez 1
¿Qué sentía?
Vez 2
¿Qué sentía?
Vez 3
¿Qué sentía?

Paso 3 · ¿Se repite algo? ¿Hay un sentimiento, un lugar o una hora que aparece más?

Paso 4 · Completa la frase.

Para hoy

En una espera (una fila, un semáforo, un ascensor), aguanta un minuto sin sacar el celular. Mira alrededor. ¿Qué viste?

Bitácora

¿Qué sentiste en ese minuto sin celular? ¿Qué pensaste?

Lo que viene

Una niña que contaba todo en la cena. Un «ajá, qué bien» que se repite durante años.

En la próxima lección vas a ver lo que cuesta, en casa, darle tu atención a la pantalla. Y también lo que no cuesta: el celular no es el enemigo.

Terminar y seguir con la lección 4 →
Fuentes de esta lección

Lo que escribes y tu avance se guardan solo en este dispositivo. Al terminar la lección sumamos 1 al total, sin saber quién eres.

Antes de empezar

La vida se nos va mientras esperamos que empiece.

No soy experto en nada. Soy alguien que se equivoca seguido y que todavía está aprendiendo a vivir.

Hice este lugar porque la felicidad casi nunca está después: está en las personas que hoy tienes cerca y en el día que estás viviendo.

Aquí no vas a encontrar sermones. Vas a encontrar rutas cortas para mirarte con honestidad y cambiar algo, de a poco.

Siempre es un buen momento para empezar.

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