¿Te acuerdas del espejo del principio? Vamos a hacerlo otra vez.
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
Tu espejo, otra vez
Tu carta
Dibuja o dile al adulto (para que la escriba) un mensaje para ti: «Lo que aprendí es…».
La imagen solo lleva la insignia, el nombre de la ruta y una frase. Nada de lo que escribiste.
¡Terminaste la ruta de la vocecita mandona!
Tu vocecita sigue ahí, como la de todos. Pero ahora sabes reconocerla, sabes sus disfraces y tienes tus trucos.
Hace unos días respondiste doce frases sobre ti. Hoy las respondes otra vez.
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
Tu espejo, otra vez
La carta
Escríbete una carta para leer dentro de un año.
«Querido yo: en esta ruta descubrí que… Lo que más me costó fue… Si dentro de un año volví a caer, quiero decirte que…»
La imagen solo lleva la insignia, el nombre de la ruta y una frase. Nada de lo que escribiste.
Terminaste la ruta del ego.
No terminaste con tu ego: nadie termina. Pero ahora sabes reconocerlo y sabes qué hacer.
Hace unos días respondiste doce frases sobre ti.
Hoy vas a responderlas otra vez.
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
Tu espejo, otra vez
La carta
Escríbete una carta para leer dentro de un año.
«Querido yo: en esta ruta descubrí que… Lo que más me costó fue… Lo que quiero recordar es… Si dentro de un año volví a caer, quiero decirte que…»
La imagen solo lleva la insignia, el nombre de la ruta y una frase. Nada de lo que escribiste.
Terminaste la ruta del ego.
No terminaste con tu ego. Nadie termina. Pero ahora sabes reconocerlo, sabes de dónde viene, sabes lo que cuesta y sabes qué hacer.
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Terminaste las 10 lecciones.
Lo lograste.
Lo que escribes y tu avance se guardan solo en este dispositivo. Al terminar la lección sumamos 1 al total, sin saber quién eres.