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¿Por qué grita? 🤔

¿De dónde sale la vocecita? · 8 min

De dónde viene

¿Por qué nos pasa a todos? · 12 min

De dónde viene

¿Por qué nos pasa a todos? · 15 min

Cada edad tiene su avance. Las personas de la misma edad comparten este espacio y su bitácora en este navegador.

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Para empezar

La vocecita grita más fuerte cuando tienes miedo.

La idea
  • La vocecita grita cuando tiene miedo de perder, de quedar mal o de que se rían.
  • Cree que si pierdes un juego, vales menos. ¡Pero no es verdad! Vales lo mismo si ganas o si pierdes.
  • A veces creemos que todos nos están mirando cuando nos equivocamos. Pero casi nadie se dio cuenta: cada uno está pensando en sus cosas.
  • Pedir perdón da miedo. Por eso la vocecita dice «no fue mi culpa». Pero después de pedir perdón, uno se siente mucho mejor.
Para tocar

¿Verdad o mentira?

Elige y la tarjeta te muestra lo que dice la evidencia.

  1. «Si pierdo, valgo menos.»

    Respuesta

    Mentira. Vales igual siempre.

  2. «Pedir perdón es de bebés.»

    Respuesta

    Mentira. Es de valientes.

  3. «Todos se dieron cuenta de mi error.»

    Respuesta

    Mentira. Casi nadie se fijó.

  4. «Todos tenemos una vocecita mandona.»

    Respuesta

    Verdad. ¡Hasta los papás y las abuelas!

La escena

La maestra pregunta algo. Lía responde mal. Se pone roja. Siente que todos la miran.

En el recreo le pregunta a su amiga: —¿Viste que me equivoqué?

—¿Cuándo? —dice su amiga.

El ejercicio

El adulto cuenta

El adulto cuenta una vez en que su propia vocecita ganó. ¿Qué pasó? ¿Qué sintió? ¿Qué haría distinto?

Después, el niño cuenta una suya.

Solo para el adulto: el cariño ayuda a que un niño se quiera de forma sana. Decirle que es «más especial que los demás» se asocia con más narcisismo con el tiempo. (Brummelman y otros, 2015) Y los elogios exagerados («¡eres increíblemente bueno!») pueden hacer que los niños más inseguros eviten los retos. (Brummelman y otros, 2014) Mejor elogios sencillos y sobre lo que hizo: «Te esforzaste mucho en ese dibujo».

Para hoy

Cuando pierdas en algo, di en voz alta: «Igual valgo lo mismo».

Para conversar

¿De qué tiene miedo tu vocecita?

Lo que viene

La historia de Lía y el recreo. ¿Qué pasó cuando la vocecita mandó todos los días?

Terminar y seguir con la lección 4 →
Fuentes de esta lección
Para empezar

Se te cae la bandeja en el comedor. Sientes que todo el colegio te miró.

¿Y si te dijera que casi nadie se dio cuenta?

La idea
  1. Creemos que todos nos miran

    Las personas creen que los demás notan sus errores y su apariencia mucho más de lo que de verdad los notan. (Gilovich, Medvec y Savitsky, 2000) Los demás están pensando en sus propios errores.

  2. A tu edad, la mirada de otros pesa más

    Algunos estudios del cerebro muestran que en la adolescencia ser observado produce más vergüenza y más reacción que en la niñez o en la adultez. (Somerville, 2013) Son estudios con pocas personas, pero apuntan a algo que muchos sienten: no es que estés exagerando, lo sientes más fuerte. Es una etapa, y se puede manejar.

  3. Cuando lo que vales depende de algo, lo defiendes como si fuera tu vida

    Si sientes que vales por tus likes, por ser el más gracioso o por ganar, cada crítica a eso se siente como un ataque a ti. (Crocker y Park, 2004)

  4. No pedir perdón se siente bien. Al principio.

    En un estudio, quienes se negaron a pedir perdón se sintieron con más poder en el momento. (Okimoto, Wenzel y Hedrick, 2013) Por eso cuesta. El precio llega después: un amigo menos.

  5. Lo aprendimos

    De lo que vimos en casa, en el colegio y en redes. Si siempre viste que equivocarse daba risa o castigo, aprendiste a esconder los errores.

    La clave: que lo que vales no dependa de ganar.

Para tocar

¿Verdadero o falso?

Elige y la tarjeta te muestra lo que dice la evidencia.

  1. «Tener mucho ego es quererse mucho.»

    Respuesta

    Falso. Quien está seguro de lo que vale no necesita demostrarlo todo el tiempo.

  2. «Pedir perdón es de débiles.»

    Respuesta

    Falso. Exige más valor que defenderse.

  3. «Todos se fijan en mis errores.»

    Respuesta

    Falso. Mucho menos de lo que crees. Cada uno está pendiente de lo suyo.

  4. «Si no respondo en el chat, pierdo.»

    Respuesta

    Depende de qué quieras ganar. A veces pierdes la discusión y ganas un amigo.

La escena

A Teo se le cae la bandeja. Siente que todos lo miran. Se va sin comer.

Al día siguiente le pregunta a Dani: «¿Viste lo de ayer en el comedor?».

Dani: «¿Qué cosa?».

El ejercicio · 6 min

¿De qué depende lo que vales?

Paso 1 · Elige las dos que más pesan en ti.

Escribe aquí…

Paso 2 · Mira la primera. ¿Cuándo fue la última vez que alguien la amenazó? ¿Qué hiciste?

Paso 3 · ¿Dónde lo aprendiste? Puede ser una frase, una persona, un momento.

Para hoy

Cuando te equivoques en algo frente a otros, piensa: «Están más pendientes de ellos que de mí».

Bitácora

¿De qué depende lo que vales? ¿Te gustaría que dependiera de otra cosa?

Lo que viene

Una broma de diez segundos. Un mejor amigo de años. En la próxima lección vas a ver cómo se conectan.

Terminar y seguir con la lección 4 →
Fuentes de esta lección
Para empezar

Imagina que alguien te dice: «Cometiste un error en este informe».

Ahora imagina que te dice: «Eres una persona descuidada».

La primera frase habla de un informe. La segunda habla de ti. Pero para el ego suenan igual. Ahí está el problema.

La idea
  1. Todos nos vemos mejor de lo que somos

    En la lección 1 viste que casi todos nos creemos mejores que el promedio. Hay algo más: vemos con facilidad los prejuicios de los demás, pero no los nuestros. (Pronin, Lin y Ross, 2002)

    Por eso, cuando alguien nos corrige, nuestra primera idea casi nunca es «tiene razón». Es «no entiende».

  2. Cuando tu valor depende de algo, lo defiendes como si fuera tu vida

    Todos ponemos nuestro valor en algo: tener la razón, saber más, que nos admiren, ser necesarios, el dinero, cómo nos vemos.

    Cuando tu valor depende de tener la razón, una corrección no se siente como información. Se siente como una amenaza a ti. Y el cuerpo reacciona como ante cualquier amenaza: calor, tensión, ganas de atacar o de huir.

    Los estudios muestran que buscar demostrar nuestro valor da alivio en el momento, pero suele costar caro después: en las relaciones, en lo que aprendemos y en la salud. (Crocker y Park, 2004)

  3. No pedir perdón se siente bien. Al principio.

    En un estudio, a un grupo de personas se les pidió recordar algo malo que habían hecho. A unas les tocó escribir una disculpa. A otras, negarse a pedir perdón.

    Las que se negaron se sintieron con más poder y mejor consigo mismas que las que pidieron perdón. (Okimoto, Wenzel y Hedrick, 2013)

    Por eso cuesta tanto. El ego no es tonto: no disculparse da una pequeña recompensa en el momento. El precio llega después, y lo paga la relación.

  4. Lo aprendimos

    Nadie nace sabiendo defenderse así. Se aprende.

    En un estudio con 565 niños, los que tenían padres que los veían como «más especiales que los demás» se volvieron más narcisistas con el tiempo. Los que recibían cariño desarrollaron una autoestima sana. (Brummelman y otros, 2015)

    También se aprende en casas donde equivocarse se castigaba con burla o humillación. Ahí el niño aprende que el error es peligroso y que hay que esconderlo o echarle la culpa a otro.

    No se trata de culpar a nadie. Nuestros padres también aprendieron de alguien. Pero lo que aprendimos, ahora es nuestro trabajo.

  5. Lo más importante de esta lección

    El ego más peligroso no es el que se siente seguro. Es el que se siente superior pero se rompe fácil. Las investigaciones sobre la agresión muestran que el riesgo más alto aparece cuando alguien con una imagen inflada de sí mismo siente que la cuestionan. (Baumeister, Smart y Boden, 1996)

    La salida no es quererte menos. Es que tu valor no dependa de ganar.

Para tocar

¿Verdadero o falso?

Elige y la tarjeta te muestra lo que dice la evidencia.

  1. «Tener mucho ego es tener la autoestima muy alta.»

    Respuesta

    Falso. Quien está seguro de su valor no necesita demostrarlo todo el tiempo. El ego fuerte suele esconder un valor frágil.

  2. «Pedir perdón es de débiles.»

    Respuesta

    Falso. Exige más fuerza que defenderse. Por eso a tantos les cuesta.

  3. «La gente humilde se deja pisar.»

    Respuesta

    Falso. La humildad sabe poner límites. No necesita humillar a nadie, ni dejarse humillar.

  4. «Si no me defiendo, pierdo.»

    Respuesta

    Depende de qué quieras ganar. A veces lo único que pierdes es una discusión. Y ganas la relación.

  5. «El ego se puede eliminar.»

    Respuesta

    Falso. No se elimina: se le baja el volumen. Y eso se entrena.

La escena

Sam tiene diez años. Se equivocó en una suma de la tarea.

Su papá la mira y dice, en voz alta, frente a sus hermanos: «¿Ni eso sabes?».

Todos se ríen.

Treinta años después, Mara le dice a Sam que olvidó pagar la luz. Sam no escucha «olvidaste pagar la luz». Escucha «¿ni eso sabes?».

Y responde como si tuviera diez años.

El ejercicio · 10 min

¿De qué depende tu valor?

Paso 1 · Elige. ¿De qué depende que te sientas valioso? Marca las dos que más pesan en ti.

Escribe aquí…

Paso 2 · Mira la primera. Piensa en la última vez que alguien la amenazó. ¿Qué hiciste?

Paso 3 · Busca de dónde viene. ¿Quién te enseñó que eso te hacía valer? ¿Recuerdas algún momento de tu infancia o tu juventud en que lo aprendiste?

No tienes que escribir todo. Puede ser una frase, una imagen o un nombre.

Paso 4 · Escribe una frase para el niño o la niña que fuiste en ese momento. ¿Qué le dirías hoy?

Si este ejercicio te trae recuerdos muy dolorosos, puedes detenerte aquí. Hablar con un profesional puede ayudarte: al final de esta página hay a quién acudir.

Para hoy

Cuando alguien te corrija hoy, repite en tu cabeza: «Habla del informe, no de mí» (o de la tarea, la cuenta, la comida: de lo que sea).

Bitácora

¿De qué depende tu valor? ¿Te gustaría que dependiera de otra cosa?

Lo que viene

Tener la razón tiene un precio. Casi nunca lo pagamos en el momento.

En la próxima lección vas a ver cómo una discusión de diez minutos por un recibo terminó costando tres años.

Terminar y seguir con la lección 4 →
Fuentes de esta lección

Lo que escribes y tu avance se guardan solo en este dispositivo. Al terminar la lección sumamos 1 al total, sin saber quién eres.

Antes de empezar

La vida se nos va mientras esperamos que empiece.

No soy experto en nada. Soy alguien que se equivoca seguido y que todavía está aprendiendo a vivir.

Hice este lugar porque la felicidad casi nunca está después: está en las personas que hoy tienes cerca y en el día que estás viviendo.

Aquí no vas a encontrar sermones. Vas a encontrar rutas cortas para mirarte con honestidad y cambiar algo, de a poco.

Siempre es un buen momento para empezar.

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