Si gana el equipo chiquito 🌧️
¿Qué pasa si no me doy cuenta? · 8 min
Lo que cuesta
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Lo que cuesta
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Cada edad tiene su avance. Las personas de la misma edad comparten este espacio y su bitácora en este navegador.
¿Puede una camiseta de color hacer llorar a alguien?
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
La historia de Lía
Caso 1Los rojos y los azules
En educación física, la maestra reparte camisetas rojas y azules para un juego.
Caso ilustrativo. Los personajes y los hechos son inventados. El patrón está basado en evidencia.
¿Dónde habrías cambiado el rumbo? Elige la viñeta en la que tú habrías hecho algo distinto.
- El lunes
En educación física, la maestra reparte camisetas rojas y azules para un juego. A Lía le toca la roja.
Qué se pudo hacer aquí
Recordar que es solo un juego.
- El martes
En el recreo, los rojos no les prestan la pelota a los azules. «Son azules», dicen. Lía tampoco presta.
Qué se pudo hacer aquí
Prestar la pelota. Un color no hace a nadie peor.
- El jueves
Los rojos inventan una canción para burlarse de los azules. Sofía, una niña azul, se pone a llorar.
Qué se pudo hacer aquí
No cantar la canción y acercarse a Sofía.
- El viernes
La maestra mezcla a todos para hacer un mural. A Lía le toca con Sofía. Se ríen juntas y hacen el dibujo más bonito de la clase. Lía se da cuenta de que el rojo y el azul eran solo camisetas.
Qué se pudo hacer aquí
¡Lo que pasó al final! Mezclarse y conocerse.
Cualquier momento era bueno para cambiar el rumbo, incluso el último. El mejor es hoy.
El costo: Una semana de peleas y una niña que lloró, por un color.
Lo que dicen los datos: Hace muchos años, unos científicos separaron a unos chicos en dos grupos por algo sin importancia: qué pintura les gustaba más. Aunque no se conocían, empezaron a preferir a los de su grupo. ¡Basta con dividir para que empiece el «nosotros contra ellos»! Fuente: Tajfel, H., Billig, M. G., Bundy, R. P. y Flament, C. (1971). Social categorization and intergroup behaviour. European Journal of Social Psychology, 1(2), 149–178.
Hoy: Juega hoy con alguien de otro curso, de otro grupo o de otro equipo.
El rojo y el azul eran solo camisetas. Pero bastaron para que una niña llorara. Cuando la maestra los mezcló y tuvieron que hacer algo juntos, el equipo chiquito desapareció.
¿Cómo te sentirías tú?
Imagina que eres Sofía y que todos se burlan de ti por el color de tu camiseta. ¿Cómo te sentirías? ¿Qué te gustaría que alguien hiciera?
Juega hoy con alguien de otro curso, de otro grupo o de otro equipo.
¿Alguna vez te dejaron fuera por ser «de los otros»?
Historias de un hombre que trataba bien a los de su pueblo y también a los de afuera.
Terminar y seguir con la lección 5 →Un meme. Un canto. Una pelea. Un primo en el suelo.
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
La línea de tiempo
Caso 1La barra
Teo entra al grupo de chat de la barra de su equipo.
Caso ilustrativo. Los personajes y los hechos son inventados. El patrón está basado en evidencia.
¿Dónde habrías cambiado el rumbo? Elige la viñeta en la que tú habrías hecho algo distinto.
- En marzo
Teo entra al grupo de chat de la barra de su equipo. Hay memes donde dibujan a los hinchas rivales como ratas. Teo se ríe y manda uno más.
Qué se pudo hacer aquí
No reírse de los memes que tratan a otros como animales. Si el grupo es eso, salirse.
- En abril
En el estadio, la barra canta que los del otro equipo «se tienen que morir». Teo canta con todos. Se siente parte de algo grande.
Qué se pudo hacer aquí
Cantar por tu equipo y callarte en esa parte. Nadie se va a dar cuenta, pero tú sí.
- En mayo
En el chat escriben: «El domingo hay que ir a buscarlos». Teo duda, pero no dice nada para no quedar como cobarde.
Qué se pudo hacer aquí
Escribir «yo no voy» y contarle a un adulto de confianza lo que estaban planeando.
- Ese domingo
Después del partido hay una pelea entre las dos barras. Teo ve a un chico con la camiseta rival tirado en el suelo, golpeado. Es su primo Mateo. Teo no sabe qué hacer.
Qué se pudo hacer aquí
Todavía se puede: ir a verlo, salirse del grupo y contar lo que estaban planeando para que no vuelva a pasar.
Cualquier momento era bueno para cambiar el rumbo, incluso el último. El mejor es hoy.
El costo: Un primo lastimado y una familia dividida, por una camiseta.
Lo que dicen los datos: En siete estudios en tres países, ver a otro grupo como «menos humano» fue de la mano con apoyar agresiones contra él. Llamar «ratas» a otros no es solo un chiste: prepara el terreno. Fuente: Kteily, N., Bruneau, E., Waytz, A. y Cotterill, S. (2015). The ascent of man: Theoretical and empirical evidence for blatant dehumanization. Journal of Personality and Social Psychology, 109(5), 901–931.
Hoy: Si en un grupo llaman «ratas» o «animales» a otros, no te rías. Si sigue, sal de ahí.
A ellos les cuesta sentirse enemigos, tener miedo, que los insulten por su camiseta, su barrio o su país.
A ti te cuesta amigos que no vas a conocer, peleas que no eran tuyas, y a veces gente que quieres.
El otro lado: ser hincha con todo el corazón está bien. Cuidarte de alguien que te hizo daño, también. El problema empieza cuando se condena a todo un grupo.
La cuenta
1 · ¿A quién dejaste de conocer por su grupo?
2 · ¿Qué compartiste contra un grupo que hoy no compartirías?
3 · Una acción pequeña para esta semana.
Saluda por su nombre a alguien de un grupo de tu mapa.
¿Qué te ha costado el «ellos»?
Alguien que vivió en una tierra llena de odios entre pueblos, y no entró en ese juego.
Terminar y seguir con la lección 5 →Nadie se despierta un día odiando a sus vecinos.
Se va acostumbrando de a poco, mensaje a mensaje.
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
La línea de tiempo
Caso 1Los de afuera
Mara comparte en el chat del barrio una publicación que dice: «Los de afuera nos están quitando el trabajo.
Caso ilustrativo. Los personajes y los hechos son inventados. El patrón está basado en evidencia.
¿Dónde habrías cambiado el rumbo? Elige la viñeta en la que tú habrías hecho algo distinto.
- Un lunes
Mara comparte en el chat del barrio una publicación que dice: «Los de afuera nos están quitando el trabajo. Ya es una invasión». Varios vecinos responden con aplausos. Nadie conoce al autor.
Qué se pudo hacer aquí
No compartirla. Preguntarse: «¿Conozco en persona a alguien de los que habla?».
- Un mes después
Andrés, un vecino que llegó de otro país y abrió una pequeña panadería en la esquina, ya no es Andrés: ahora es «el extranjero». Mara deja de comprarle. Otros vecinos también.
Qué se pudo hacer aquí
Seguir comprándole, saludarlo por su nombre y preguntarle cómo le va.
- Tres meses después
Lía cuenta que en el colegio le dicen a la hija de Andrés «vuélvete a tu país». Lo cuenta riéndose, imitando su acento. Mara se ríe también.
Qué se pudo hacer aquí
Decirle a Lía con calma que eso duele y que no se repite. Avisarle a la escuela.
- Seis meses después
Tita se cae en la calle frente a la panadería. Andrés cierra el negocio, la ayuda a levantarse, la lleva al hospital y se queda con ella hasta que llega Mara. Cuando Mara le da las gracias, él solo le dice: «Es mi vecina». Mara no sabe qué contestar.
Qué se pudo hacer aquí
Todavía se puede. Agradecerle de verdad, volver a comprarle, contar en el chat del barrio lo que hizo y pedirle perdón a su familia por lo que vivió su hija.
Cualquier momento era bueno para cambiar el rumbo, incluso el último. El mejor es hoy.
El costo: Una familia que pasó meses sintiéndose enemiga en su propio barrio, y una niña que aprendió que su origen era un insulto.
Lo que dicen los datos: En siete estudios en tres países, ver a otro grupo como «menos humano» fue de la mano con apoyar castigos y agresiones contra él. Palabras como «invasión» o «plaga» no son solo palabras: preparan el terreno. Fuente: Kteily, N., Bruneau, E., Waytz, A. y Cotterill, S. (2015). The ascent of man: Theoretical and empirical evidence for blatant dehumanization. Journal of Personality and Social Psychology, 109(5), 901–931.
Hoy: Saluda por su nombre a alguien del grupo que más te cuesta.
Lo que les cuesta a ellos
Vivir sintiéndose enemigos en su propio barrio. Mirar por encima del hombro. Tener miedo de dejar a una hija en la puerta del colegio, como Rosa.
Lo que te cuesta a ti
Vecinos, compañeros y amigos que nunca vas a conocer. Ayuda que no vas a pedir ni vas a recibir. Y una forma de vivir con más desconfianza y más miedo de lo necesario. Mara casi pierde a la persona que después cuidó a su mamá.
Lo que cuesta en casa
Los niños aprenden muy temprano quién es «nosotros» y quién es «ellos». En más de cien investigaciones, el prejuicio apareció en la primera infancia y llegó a su punto más alto alrededor de los 5 a 7 años. Después baja un poco, sobre todo cuando los niños conocen a niños de otros grupos. (Raabe y Beelmann, 2011)
Lía no inventó el «vuélvete a tu país». Lo escuchó. Y se rió porque vio reír a su mamá.
Lo que nos cuesta a todos
Del desprecio a la agresión hay menos distancia de lo que creemos. Las palabras que quitan humanidad hacen que el daño parezca aceptable. Ningún grupo empezó odiando con golpes: empezó con palabras.
El otro lado: cuidarte no es odiar
Si alguien te hizo daño, tienes derecho a cuidarte de esa persona. Criticar una idea, una ley o una conducta tampoco es odio. Tener tu equipo, tu país y tus ideas, menos todavía.
El problema empieza cuando se condena a todo un grupo por lo que hizo una persona, o cuando se le quita la humanidad a alguien por ser de un grupo.
La cuenta
Paso 1 · A quién no conociste. ¿Hay alguien a quien dejaste de conocer, o de tratar bien, por el grupo al que pertenece?
Paso 2 · Lo que escuchan tus hijos. Si tienes hijos, sobrinos o niños cerca: ¿qué dicen los grandes de tu casa sobre «ellos»? ¿Qué crees que están aprendiendo?
Paso 3 · Lo que compartiste. ¿Compartiste algo contra un grupo que hoy no compartirías?
Paso 4 · Una sola acción. Escribe algo pequeño que podrías hacer esta semana: comprarle al vecino, saludar de verdad, borrar un mensaje, decir algo en casa.
Saluda por su nombre a alguien de un grupo de tu mapa. Si no sabes su nombre, pregúntaselo.
¿Qué te ha costado más el «ellos»: gente que no conociste, o lo que aprendieron los tuyos?
Hasta ahora viste qué es el odio al otro, cómo se disfraza, de dónde viene y lo que cuesta.
En la próxima lección vas a ver a alguien que vivió en una tierra llena de odios entre pueblos, y no entró en ese juego.
Terminar y seguir con la lección 5 →Fuentes de esta lección
- Raabe, T. y Beelmann, A. (2011). Development of ethnic, racial, and national prejudice in childhood and adolescence: A multinational meta-analysis of age differences. Child Development, 82(6), 1715–1737. Consultar fuente: Raabe, T. y Beelmann, A. (2011). Development of ethnic, racial, and national prejudice in childhood and adolescence: A multinational meta-analysis of age differences. Child Development, 82(6), 1715–1737.
Lección 4 de 10.
Vas bien.
Para llevarteJuega hoy con alguien de otro curso, de otro grupo o de otro equipo.
Para llevarteSaluda por su nombre a alguien de un grupo de tu mapa.
Para llevarteSaluda por su nombre a alguien de un grupo de tu mapa. Si no sabes su nombre, pregúntaselo.
Lo que escribes y tu avance se guardan solo en este dispositivo. Al terminar la lección sumamos 1 al total, sin saber quién eres.