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¿Por qué tenemos colores distintos? 🤔

¿Por qué pasa? · 8 min

De dónde viene

¿Por qué está tan metido? · 10 min

De dónde viene

¿Por qué está tan metido? · 15 min

Cada edad tiene su avance. Las personas de la misma edad comparten este espacio y su bitácora en este navegador.

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Para empezar

¿Sabías que por dentro todos somos casi iguales?

La idea
  • La piel tiene un colorcito que se llama melanina. Algunas personas tienen más y otras menos. Por eso hay pieles más claras y más oscuras. Depende de dónde vivía la familia hace muchísimos años: donde hay mucho sol, la piel aprendió a tener más melanina para cuidarse.
  • Por dentro somos casi iguales. Unos científicos compararon a personas de todo el mundo, y descubrieron que somos muchísimo más parecidos de lo que se ve por fuera. (Rosenberg y otros, 2002)
  • Nadie elige su color. Ni su pelo, ni sus ojos. Por eso nadie es mejor ni peor por ellos.
  • Hablar de los colores está bien. Decir «Maya tiene la piel oscura» no es feo. Lo feo es burlarse o dejar a alguien afuera por eso.
Para tocar

¿Verdad o mentira?

Elige y la tarjeta te muestra lo que dice la evidencia.

  1. «Hay un solo color de piel.»

    Respuesta

    Mentira. ¡Hay muchísimos!

  2. «Algunos colores de piel son más bonitos que otros.»

    Respuesta

    Mentira. Todos son bonitos.

  3. «Por dentro, todas las personas somos casi iguales.»

    Respuesta

    Verdad. Somos mucho más parecidos de lo que se ve.

  4. «Está bien decir de qué color es la piel de alguien.»

    Respuesta

    Verdad. Lo que no está bien es burlarse.

La escena

Una tarde, Lía le pregunta a su mamá:

—¿Por qué Maya es más oscurita que yo?

Su mamá se sienta con ella.

—Porque su piel tiene más melanina, un colorcito que todos tenemos. La familia de Maya viene de lugares con mucho sol. La tuya tiene menos. Las dos son bonitas.

—¿Y por dentro?

—Por dentro, casi iguales.

Lía mira su dibujo. Busca un lápiz más oscuro para dibujar a Maya como es de verdad.

El ejercicio

¿En qué nos parecemos?

Piensa en un amigo con un color de piel distinto al tuyo. Con el adulto, hagan una lista de cosas en que se parecen: ¿les gusta jugar? ¿Tienen familia? ¿Les gusta el helado?

Solo para el adulto: los bebés recién nacidos miran igual cualquier cara, pero a los tres meses ya prefieren las parecidas a las de quienes los cuidan. (Kelly y otros, 2005) Y en un experimento, los niños a los que se les enseñó a «no ver colores» se dieron cuenta menos cuando discriminaban a otro niño por su color. (Apfelbaum, Pauker, Sommers y Ambady, 2010) Callarlo no ayuda. Si su hijo pregunta por el color de alguien, contesten con calma y con la verdad: los colores existen y todos son bonitos.

Para hoy

Busca en tu casa tres cosas de colores parecidos a los de tu piel. ¿Y a los de tus amigos?

Para conversar

¿En qué te pareces a un amigo con otro color de piel?

Lo que viene

La historia de Maya y el lápiz rosado.

Terminar y seguir con la lección 4 →
Fuentes de esta lección
Para empezar

Un bebé recién nacido mira igual cualquier cara. A los tres meses, ya prefiere las que se parecen a las de su familia. Nadie se lo enseñó con palabras.

La idea

1. Las «razas» no son lo que creemos. Entre el 93 % y el 95 % de las diferencias en el ADN están dentro de cada población, no entre los grandes grupos. (Rosenberg y otros, 2002) El color de piel es una diferencia pequeña que se ve mucho. Ningún color vale más que otro.

2. Se aprende muy temprano. Lo que hace la diferencia es lo que aprendemos después: los chistes, la tele, las redes, lo que se dice en la casa. (Kelly y otros, 2005)

3. «No ver colores» no ayuda. A unos niños les enseñaron a «no ver colores». Después se dieron cuenta menos cuando discriminaban a alguien por su color. (Apfelbaum, Pauker, Sommers y Ambady, 2010) Callarlo no ayuda: hay que hablarlo.

4. Viene de una historia larga. Uno de cada cuatro latinoamericanos se identifica como afrodescendiente, y en varios países son cerca de la mitad de quienes viven en pobreza extrema. (Banco Mundial, 2018) Frases como «pelo malo» o «mejorar la raza» vienen de siglos en los que lo claro se asoció con lo bueno y lo oscuro con lo malo.

5. Lo que cuenta es lo que haces. Las charlas cambian poco. Lo que cambia las cosas es cómo llamas a la gente, qué compartes y qué haces cuando lo ves. (Forscher, Lai y otros, 2019)

Para tocar

¿Verdadero o falso?

Elige y la tarjeta te muestra lo que dice la evidencia.

  1. «Si lo digo de cariño, no es racismo.»

    Respuesta

    Depende. Si nunca le preguntaste, puede doler igual.

  2. «Lo mejor es no hablar del color.»

    Respuesta

    Falso. Callarlo hace que se note menos cuando alguien sufre.

  3. «En nuestro país no hay racismo.»

    Respuesta

    Falso. En nuestra región el color todavía pesa en el estudio, el trabajo y la pobreza.

  4. «Hay razas mejores que otras.»

    Respuesta

    Falso. El ADN dice que somos muchísimo más parecidos de lo que creemos.

La escena

En clase, alguien le dice a Ana, una compañera, que es «negra como el carbón». Algunos se ríen.

La profesora lo corta rápido:

—Basta. Aquí no hay colores, todos somos iguales. Sigamos con la clase.

Nadie habla de por qué dolió. Ana se queda mirando el cuaderno.

A la semana siguiente, pasa otra vez.

Callarlo no lo arregla. Decir «no hay colores» terminó la conversación, pero no el problema.

El ejercicio

¿De dónde vienen tus frases?

1 · Elige la frase de tu mapa que más te cuesta dejar. ¿De dónde viene?

Escribe aquí…

2 · ¿Qué dice esa frase sin decirlo? Por ejemplo, «pelo malo» dice que el pelo crespo es peor.

Para hoy

Cuando escuches una frase sobre el color, pregúntate: «¿Qué dice esto sin decirlo?».

Bitácora

¿Qué frase descubriste que viene de más lejos de lo que creías?

Lo que viene

Un apodo, un alisado y una compañera frente al espejo.

Terminar y seguir con la lección 4 →
Fuentes de esta lección
Para empezar

Un bebé recién nacido mira igual cualquier cara.

A los tres meses, ya prefiere las que se parecen a las de quienes lo cuidan.

Nadie se lo enseñó con palabras. Lo aprendió mirando.

La idea
  1. Las «razas» no son lo que creemos

    Cuando compararon el ADN de más de mil personas de 52 poblaciones del mundo, entre el 93 % y el 95 % de las diferencias genéticas estaban dentro de cada población. Solo entre el 3 % y el 5 % separaba a los grandes grupos. (Rosenberg y otros, 2002)

    Dos personas del mismo país pueden ser más distintas entre sí que dos personas de continentes distintos. El color de la piel es una diferencia pequeña, que se ve mucho.

    Eso no quiere decir que el racismo no exista. Existe, y tiene efectos muy reales. Lo que no existe es una «raza» que valga más que otra.

  2. Se aprende muy temprano

    Los recién nacidos no preferían mirar caras de ningún grupo. A los tres meses, ya preferían las parecidas a las de quienes los cuidan. (Kelly y otros, 2005)

    Prestar atención a lo conocido es normal. Lo que hace la diferencia es lo que aprendemos después: qué se dice en la mesa, de qué se ríen los grandes, qué colores aparecen en los cuentos y en la tele.

  3. «No ver colores» no ayuda

    Muchos papás, con buena intención, les dicen a sus hijos: «No hay colores, todos somos iguales». Parece lo correcto.

    En un experimento, a un grupo de niños de cuarto y quinto grado se le enseñó a «no ver colores», y a otro a valorar las diferencias. Después vieron una escena en la que discriminaban a un niño por su color. Los que habían aprendido a «no ver colores» se dieron cuenta menos de la discriminación, y la contaron de una forma que hacía que los profesores intervinieran menos. (Apfelbaum, Pauker, Sommers y Ambady, 2010)

    Los niños ven los colores. Si no les hablamos de ellos, no aprenden a ver cuándo alguien sufre por el suyo.

  4. Viene de una historia larga

    En nuestra región, el color de la piel todavía pesa. En ocho países de Latinoamérica, las personas de piel más oscura tenían menos años de estudio, incluso comparando personas con orígenes parecidos. (Telles, Flores y Urrea-Giraldo, 2015)

    Uno de cada cuatro latinoamericanos se identifica como afrodescendiente. En seis países de la región, son el 38 % de la población, pero cerca de la mitad de quienes viven en pobreza extrema. (Banco Mundial, 2018) Los pueblos indígenas son cerca del 8 % de la población, pero alrededor del 14 % de los pobres. (Banco Mundial, 2015)

    Frases como «mejorar la raza» o «pelo malo» no salieron de la nada. Vienen de una historia de siglos en la que la piel clara se asoció con lo bueno y la oscura con lo malo. Las repetimos sin saberlo.

  5. Pensar distinto no basta: importa lo que haces

    Hay muchas charlas y cursos para «cambiar los prejuicios». En casi 500 estudios, se logró cambiar un poco lo que pensamos sin darnos cuenta, pero casi no cambió lo que hacíamos. (Forscher, Lai y otros, 2019) Y los cambios rápidos se borraron en horas o días. (Lai y otros, 2016)

    Por eso esta ruta no te pide que «pienses bonito». Te pide que cambies cosas concretas: cómo llamas a la gente, qué repites, qué decides y qué haces cuando lo ves.

Para tocar

¿Verdadero o falso?

Elige y la tarjeta te muestra lo que dice la evidencia.

  1. «Si digo «negrito» con cariño, no es racismo.»

    Respuesta

    Depende. Si a esa persona le gusta, quizás no. Si nunca le preguntaste, puede doler aunque lo digas con cariño.

  2. «Lo mejor es no hablar del color con los niños.»

    Respuesta

    Falso. Los niños que aprenden a «no ver colores» notan menos la discriminación.

  3. «En nuestro país no hay racismo, eso es de otros lados.»

    Respuesta

    Falso. En nuestra región, el color de la piel todavía pesa en el estudio, el trabajo y la pobreza.

  4. «Con una charla sobre prejuicios ya se arregla.»

    Respuesta

    Falso. Lo que cambia las cosas son las conductas de todos los días.

La escena

Una tarde, Lía le pregunta a su mamá:

—¿Por qué Maya es más oscurita que yo?

Mara, incómoda, contesta rápido:

—Ay, no importa, hija. No hay colores. Todos somos iguales.

Lía se queda pensando. No entiende bien.

Dos semanas después, en el recreo, unos niños le dicen a Maya que es «negra como el carbón». Todos se ríen. Lía siente que algo está mal, pero no sabe qué es. Su mamá le dijo que no había colores. Entonces, ¿de qué se ríen?

No dice nada.

Mara quiso enseñarle a no discriminar. Pero sin palabras para hablar del color, Lía no tuvo cómo darse cuenta, ni cómo defender a su amiga. Habría ayudado algo así: «Las personas tienen la piel de muchos colores, y todos son bonitos. Y burlarse de alguien por su color está mal».

El ejercicio · 8 min

¿De dónde vienen tus frases?

Paso 1 · Vuelve a tu mapa de la lección 1 y elige la frase que más te cuesta dejar de decir.

Paso 2 · ¿De dónde viene?

Escribe aquí…

Paso 3 · ¿Qué dice esa frase, sin decirlo? Escribe qué idea hay detrás. Por ejemplo: «No te asolees, que te pones negra» dice que ser más oscura es peor.

Paso 4 · ¿Cómo se lo explicarías a un niño? Escribe cómo le hablarías del color a un niño de tu familia, sin callarlo y sin poner a nadie más abajo.

Para hoy

Si hay un niño cerca, habla con él del color con naturalidad: «Las personas tienen la piel de muchos colores, y todos son bonitos».

Bitácora

¿Cómo te hablaron a ti del color de la piel en tu infancia? ¿Cómo te gustaría hablarlo hoy?

Lo que viene

Un currículum excelente que queda aparte porque la persona «no da con el perfil».

En la próxima lección vas a ver lo que cuesta el racismo: a quien lo sufre, a los niños y a quien lo practica sin darse cuenta.

Terminar y seguir con la lección 4 →
Fuentes de esta lección

Lo que escribes y tu avance se guardan solo en este dispositivo. Al terminar la lección sumamos 1 al total, sin saber quién eres.

Antes de empezar

La vida se nos va mientras esperamos que empiece.

No soy experto en nada. Soy alguien que se equivoca seguido y que todavía está aprendiendo a vivir.

Hice este lugar porque la felicidad casi nunca está después: está en las personas que hoy tienes cerca y en el día que estás viviendo.

Aquí no vas a encontrar sermones. Vas a encontrar rutas cortas para mirarte con honestidad y cambiar algo, de a poco.

Siempre es un buen momento para empezar.

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