Completa la caja 🖍️
¿Cómo lo hago? · 8 min
Herramientas para el momento
¿Qué hago cuando aparece? · 10 min
Herramientas para el momento
¿Qué hago cuando aparece? · 15 min
Cada edad tiene su avance. Las personas de la misma edad comparten este espacio y su bitácora en este navegador.
¿Sabías que tú puedes completar la caja cuando quieras?
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
Los tres pasos
- 🏷️ Por su nombre. Llama a cada niño por su nombre, no por su color, su pelo o sus ojos.
- ❓ Si no sabes, pregunta. «¿Cómo te gusta que te digan?»
- 🙋 Di algo bonito. Si alguien se burla, di: «¡Eso no! Todos los colores son bonitos». Y quédate al lado de quien se sintió mal.
Inflen juntos tres globos con el círculo.
Un minuto para mirar hacia adentro.
Elige qué responder. No hay nota: es un ensayo.
A Tomás, un niño de ojos rasgados, todos le dicen «chinito». Dicen que es de cariño. Hoy está solo en el recreo.
¿Qué haces?
Le dices: «¡Hola, chinito!».
Si eliges esta
Sube la tensión. 🙈 Tomás baja la cabeza.
«Hola, Tomás. ¿Te gusta que te digan chinito?»
Si eliges esta
Baja la tensión. 🖍️ «No», dice Tomás. «Me gusta Tomás.» ¡Ahora lo sabes!
Al día siguiente, Lía le dice a todo el curso:
—Se llama Tomás. Y no le gusta que le digan chinito.
—Pero si es de cariño —dice un niño.
—Igual. Él dijo que no.
Desde ese día, todos le dicen Tomás. Y Tomás vuelve a jugar a la pelota en el recreo.
Practica los tres pasos
El adulto dice «¡Hola, colocho!». El niño hace los tres pasos: pregunta el nombre, pregunta si le gusta el apodo y dice algo bonito.
Pregúntale a alguien con apodo si le gusta.
¿A quién le preguntaste cómo le gusta que le digan?
¿Cómo se completa la caja en tu casa y en tu colegio?
Terminar y seguir con la lección 7 →El apodo sale solo. El meme ya está en el chat. Pero casi siempre hay un segundo para cambiar lo que viene después.
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
- Llama a cada persona por su nombre. Es lo que pidió Martín.
- Si no sabes, pregunta: «¿Cómo te gusta que te digan?».
- No reenvíes el meme. Ni el sticker, ni el «jaja». Lo que siempre se ríe del mismo color enseña que ese color vale menos.
- Di algo corto, con calma: «Se llama Martín». «Eso no da risa.» «¿Por qué lo dices así?» Señalar un comentario con calma hace que se repita menos, y una forma amable funciona casi tanto como una dura. (Czopp, Monteith y Mark, 2006)
- Cuidado con los filtros. Si un filtro te aclara la piel o te cambia los rasgos, pregúntate qué te está diciendo sobre cómo deberías verte.
- Habla del color con naturalidad. Los colores existen, todos son bonitos, y burlarse de alguien por el suyo está mal.
Un minuto para mirar hacia adentro.
Elige qué responder. No hay nota: es un ensayo.
Alguien sube al chat del curso un sticker con la cara de Kevin y un mono al lado. Ya hay cinco «jaja».
¿Qué haces?
Mandas otro «jaja».
Si eliges esta
Sube la tensión. El sticker llega a otros cursos.
No dices nada.
Si eliges esta
Queda igual. El sticker sigue ahí. Kevin lo ve.
«Eso no da risa. Bórrenlo.»
Si eliges esta
Baja la tensión. Alguien escribe «es verdad». El que lo subió lo borra.
Un compañero, por privado: «Era solo un sticker, no te pongas así.»
¿Qué respondes?
«Eres un racista.»
Si eliges esta
Sube la tensión. Se enoja. Ahora la pelea es contigo.
«Ya sé que no lo hiciste con mala intención. Pero a Kevin no le dio risa.»
Si eliges esta
Baja la tensión. «Ok, tienes razón.»
«Perdón, exageré.»
Si eliges esta
Queda igual. Todo sigue igual, y el próximo sticker también.
Lo que funcionó: Lo que funcionó: dijiste algo corto en el momento y, después, separaste a la persona de lo que hizo.
Al día siguiente, Teo lo saluda:
—¡Martín!
Martín sonríe.
Una semana después, en un partido contra otro curso, alguien grita: «¡Marquen al Chino!». Teo lo dice antes de pensarlo:
—Se llama Martín.
Desde entonces juegan juntos en el mismo equipo. Martín es el mejor defensa que han tenido.
Tus frases
1 · ¿Dónde aparece más?
2 · Elige tres frases y dilas en voz alta, tres veces cada una.
Si hay alguien a quien llamas por su color, pregúntale cómo le gusta que le digan.
¿Qué herramienta te costó más usar? ¿Qué pasó?
Qué hacer cuando ya lo dijiste.
Terminar y seguir con la lección 7 →Fuentes de esta lección
- Czopp, A. M., Monteith, M. J. y Mark, A. Y. (2006). Standing up for a change: Reducing bias through interpersonal confrontation. Journal of Personality and Social Psychology, 90(5), 784–803. Consultar fuente: Czopp, A. M., Monteith, M. J. y Mark, A. Y. (2006). Standing up for a change: Reducing bias through interpersonal confrontation. Journal of Personality and Social Psychology, 90(5), 784–803.
El apodo sale solo. El chiste ya está contado. La decisión ya está casi tomada.
Pero casi siempre hay un segundo para cambiar lo que viene después.
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
- Herramienta 1
Llama a cada persona por su nombre
Es la más simple y la que más cambia. No por su color, ni por sus ojos, ni por su pelo. Por su nombre. Es lo que pidió Carlos.
- Herramienta 2
Si no sabes, pregunta
Hay personas a las que les gusta su apodo. Otras lo odian desde la infancia. La única forma de saberlo es preguntar: «¿Cómo te gusta que te digan?».
Y si la respuesta es «por mi nombre», ya sabes qué hacer.
- Herramienta 3
No repitas el chiste
No te rías, no lo reenvíes, no lo cuentes «solo entre nosotros». Un chiste que siempre se ríe del mismo color enseña, a quien lo escucha, que ese color vale menos.
- Herramienta 4
Di algo corto, con calma
No hace falta un discurso ni pelear. Una frase tranquila basta:
- «Eso no da risa.»
- «Se llama Carlos.»
- «¿Por qué lo dices así?»
- «A mí no me gusta ese chiste.»
En experimentos, cuando alguien señaló con calma un comentario con prejuicio, la persona lo repitió menos después. Y una forma amable funcionó casi tanto como una dura. (Czopp, Monteith y Mark, 2006)
- Herramienta 5
Revisa tus decisiones
Antes de descartar a alguien para un trabajo, un alquiler o una amistad, hazte una sola pregunta: «¿Lo haría igual si tuviera otro color de piel, u otro apellido?».
Si la respuesta es «no», tu decisión no es sobre esa persona. Es sobre su color.
- Herramienta 6
Habla del color con naturalidad
Con los niños, y con los grandes: los colores de piel existen, todos son bonitos, y tratar mal a alguien por el suyo está mal. Callarlo no ayuda. (Apfelbaum, Pauker, Sommers y Ambady, 2010)
Un minuto para mirar hacia adentro.
Elige qué responder. No hay nota: es un ensayo.
Reunión de trabajo. Están revisando la lista de clientes. Un compañero señala uno y dice: «A este mejor que lo atienda alguien que hable su idioma». Y hace un gesto con los ojos, estirándolos. Varios se ríen.
¿Qué haces?
Te ríes con los demás.
Si eliges esta
Sube la tensión. El chiste sigue. Otro compañero agrega uno peor.
No te ríes, pero no dices nada.
Si eliges esta
Queda igual. La reunión sigue. Nadie sabe que no te pareció bien.
«Eso no da risa. Es un cliente como cualquier otro.»
Si eliges esta
Baja la tensión. Hay un silencio incómodo. Después alguien dice: «Tiene razón». La reunión sigue sin chistes.
Tu compañero, al salir: «Oye, era solo un chiste. No te pongas así.»
¿Qué respondes?
«Eres un racista.»
Si eliges esta
Sube la tensión. Se ofende. Ahora la conversación es sobre ti, no sobre el chiste.
«Ya sé que no lo dijiste con mala intención. Pero a ese cliente no le habría dado risa. Y a mí tampoco.»
Si eliges esta
Baja la tensión. Se queda pensando. «Ok, puede ser.»
Te disculpas por haberlo dicho.
Si eliges esta
Queda igual. Todo vuelve a la normalidad, y el próximo chiste también.
Lo que funcionó: Lo que funcionó: dijiste algo corto en el momento y, después, separaste a la persona de lo que dijo. No hace falta pelear para que un chiste deje de parecer normal.
Al día siguiente del almuerzo, Sam llega a la oficina.
—Buenos días, Carlos.
Carlos levanta la vista, sorprendido, y sonríe.
Una semana después, en una reunión, alguien llama a Carlos «el moreno». Sam lo dice antes de pensarlo:
—Se llama Carlos.
Nadie se ríe esta vez.
En el almuerzo, Carlos le cuenta a Sam que juega fútbol los jueves con unos amigos, y lo invita. Sam va. Es el arquero que les faltaba.
Tus frases y tus momentos
Paso 1 · Tus momentos. ¿Dónde aparece más el racismo a tu alrededor?
Paso 2 · Elige tres frases para esos momentos.
Paso 3 · Dilas en voz alta, tres veces cada una. «Se llama ___» es corta, no ataca a nadie y casi nadie puede discutirla.
Paso 4 · Ensaya. Piensa en el próximo lugar donde sabes que va a aparecer. ¿Qué frase vas a usar?
Si hay alguien a quien llamas por su color, pregúntale cómo le gusta que le digan.
¿Qué herramienta te costó más usar? ¿Qué pasó cuando la usaste?
A veces el daño ya está hecho: lo dijiste, lo repetiste o alguien te dice que le dolió.
En la próxima lección vas a aprender a repararlo. Y a cuidarte, si el racismo te pasa a ti.
Terminar y seguir con la lección 7 →Fuentes de esta lección
- Czopp, A. M., Monteith, M. J. y Mark, A. Y. (2006). Standing up for a change: Reducing bias through interpersonal confrontation. Journal of Personality and Social Psychology, 90(5), 784–803. Consultar fuente: Czopp, A. M., Monteith, M. J. y Mark, A. Y. (2006). Standing up for a change: Reducing bias through interpersonal confrontation. Journal of Personality and Social Psychology, 90(5), 784–803.
- Apfelbaum, E. P., Pauker, K., Sommers, S. R. y Ambady, N. (2010). In blind pursuit of racial equality? Psychological Science, 21(11), 1587–1592. Buscar referencia: Apfelbaum, E. P., Pauker, K., Sommers, S. R. y Ambady, N. (2010). In blind pursuit of racial equality? Psychological Science, 21(11), 1587–1592.
Lección 6 de 10.
Vas bien.
Para llevartePregúntale a alguien con apodo si le gusta.
Para llevarteSi hay alguien a quien llamas por su color, pregúntale cómo le gusta que le digan.
Para llevarteSi hay alguien a quien llamas por su color, pregúntale cómo le gusta que le digan.
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