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El espejo 🪞

¿Me pasa a mí? · 8 min

El espejo

¿Me pasa a mí? · 10 min

El espejo

¿Me pasa a mí? · 15 min

Cada edad tiene su avance. Las personas de la misma edad comparten este espacio y su bitácora en este navegador.

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Para empezar

¿Alguna vez alguien de tu casa estaba triste y tú no te diste cuenta?

La idea

Para el adulto: lean juntos. No hay respuestas buenas ni malas. Cuenten sus propios ejemplos: «A mí también me pasa». Los niños aprenden a darse cuenta de los demás mirando cómo lo hacemos los grandes: si en casa preguntamos «¿cómo estás?» y escuchamos la respuesta, eso enseña más que cualquier lección.

Todos tenemos unas antenas invisibles 📡. Sirven para darnos cuenta de cómo se sienten los demás: si están felices, tristes, enojados o asustados.

A veces las tenemos encendidas, y vemos todo. A veces las tenemos apagadas, y no vemos nada.

Con las antenas encendidas puedes hacer cuatro cosas:

  1. Mirar: ver la cara de la otra persona.
  2. Preguntar: «¿Estás bien?».
  3. Escuchar: dejar que te cuente, sin interrumpir.
  4. Acompañar: quedarte a su lado.
Para tocar

Tu espejo

El adulto lee cada frase en voz alta.

Elige una opción para cada frase.

Me doy cuenta tarde de que alguien estaba triste.
Cuando alguien me habla, sigo jugando o mirando la pantalla.
Cuando alguien dice «estoy bien», no le pregunto más.
Interrumpo cuando otro me está contando algo.
Cuando alguien llora, me voy a otra parte.
Digo «no es para tanto» cuando alguien está triste.
Me cuesta alegrarme cuando a otro le sale algo bien.
Cuando yo estoy triste, no se lo cuento a nadie.

Esto no mide cuánto vales. Es una reflexión, no un diagnóstico.

La escena

Teo llega del colegio y no saluda. Se sienta sin hablar.

—¡Teo, mira mi dibujo! —dice Lía—. ¡Y hoy en el recreo jugamos a la pelota y gané yo!

Teo dice «qué bien» y se va a su cuarto.

En la noche, Lía escucha a su mamá: a Teo no lo eligieron para el equipo de fútbol, y está muy triste.

Lía tenía las antenas apagadas.

El ejercicio

Dibuja tus antenas ✏️

Dibújate con tus antenas. ¿De qué color son? ¿Cuándo se te encienden? ¿Cuándo se te apagan?

Para hoy

Hoy eres detective de caras 🔍. Mira la cara de cada persona con la que hables. ¿Está feliz, triste, cansada?

Para conversar

¿Quién de tu casa crees que necesita hoy que enciendas tus antenas?

Lo que viene

Las antenas se apagan con trucos. ¡Vamos a descubrirlos!

Terminar y seguir con la lección 2 →
Para empezar

Piensa en un amigo o una amiga que estuvo mal hace poco. ¿Te diste cuenta tú? ¿O te enteraste después, por otra persona?

Casi todos tenemos a alguien que nos dijo, tiempo después: «Esa semana no estaba bien». Y no lo vimos.

La idea

La empatía es darte cuenta de lo que vive otra persona y acompañarla. Tiene cuatro partes:

  1. Darte cuenta: notar que algo le pasa, aunque no lo diga.
  2. Preguntar: no suponer.
  3. Escuchar: de verdad, sin estar pensando qué vas a responder.
  4. Acompañar: estar. A veces con una ayuda, a veces solo con tu presencia.

Lo que no es: no es sentir lo mismo que el otro, no es darle la razón en todo y no es arreglarle la vida.

Una buena noticia: la empatía no es algo que unos tienen y otros no. Se entrena.

Antes del espejo: responde pensando en lo que hiciste este mes, no en cómo te gustaría ser.

Para tocar

Tu espejo

Elige una opción para cada frase.

Me entero tarde de que un amigo estaba mal.
Hablo con la gente mientras miro el celular.
Cuando alguien me dice «estoy bien», no pregunto más.
Supongo lo que le pasa a alguien sin preguntarle.
Contesto audios largos sin escucharlos completos.
Doy consejos antes de que el otro termine de contar.
Digo cosas como «no es para tanto» o «ya se te va a pasar».
Si alguien llora o está muy mal, cambio de tema o me alejo.
Cuando un amigo me cuenta algo bueno, respondo con un emoji y sigo.
Me cuesta alegrarme cuando a otro le va mejor que a mí.
Cargo con los problemas de mis amigos hasta sentirme mal yo.
Me cuesta decir cómo estoy o pedir ayuda.

Esto no mide cuánto vales. Es una reflexión, no un diagnóstico.

La escena

Su mamá llega tarde del trabajo y se asoma a la puerta.

—¿Cómo te fue hoy?

—Bien —dice Teo, sin quitarse los audífonos—. ¿Y a ti?

—Bien, normal. Nada importante.

Ella casi no cena. Teo no lo nota.

Dos días después, Teo la escucha hablando por teléfono con su tía: en el trabajo le dijeron que iban a despedir gente, y ella puede ser una. Está asustada desde hace días.

Teo sí preguntó. Lo que no hizo fue escuchar la respuesta.

El ejercicio

Tu mapa de cercanía

1 · Elige tres personas: alguien de tu casa, un amigo o amiga, y alguien del colegio que ves todos los días.

Persona 1
¿Cómo está de verdad hoy?
¿Cuándo le preguntaste cómo estaba y escuchaste toda la respuesta?
Persona 2
¿Cómo está de verdad hoy?
¿Cuándo le preguntaste cómo estaba y escuchaste toda la respuesta?
Persona 3
¿Cómo está de verdad hoy?
¿Cuándo le preguntaste cómo estaba y escuchaste toda la respuesta?

2 · Mira las tres juntas. ¿Cuántos «no lo sé» marcaste?

3 · Completa la frase.

Para hoy

Mira la cara de la gente con la que hablas. Si alguien te dice «estoy bien», fíjate si su cara dice lo mismo.

Bitácora

¿A quién de tu mapa te gustaría conocer mejor?

Lo que viene

La falta de empatía casi nunca suena fría. Suena a un buen consejo, a un chiste o a un emoji.

Terminar y seguir con la lección 2 →
Para empezar

Piensa en la última vez que alguien cerca de ti estuvo mal de verdad.

¿Te diste cuenta tú? ¿O te enteraste después, cuando ya había pasado lo peor?

Casi todos tenemos a alguien que nos dijo, tiempo después: «Ese día no estaba bien». Y nosotros no lo vimos.

La idea
  1. Qué es la empatía

    La empatía es darte cuenta de lo que vive otra persona y acompañarla. Tiene cuatro partes:

    1. Darte cuenta: notar que algo le pasa, aunque no lo diga.
    2. Preguntar: no suponer. Dejar que te lo cuente.
    3. Escuchar: de verdad, sin estar pensando qué vas a responder.
    4. Acompañar: estar. A veces con una ayuda concreta, a veces solo con tu presencia.
  2. Qué no es

    Hay tres ideas sobre la empatía que confunden:

    • No es sentir lo mismo que el otro. No necesitas haber vivido lo mismo para acompañar a alguien.
    • No es darle la razón. Puedes entender por qué alguien está enojado sin estar de acuerdo con lo que hizo.
    • No es arreglarle la vida. Muchas veces la persona no busca una solución. Busca que alguien la escuche.
  3. Una buena noticia

    La empatía no es un don que unos tienen y otros no. Se elige y se entrena. A veces la apagamos sin darnos cuenta, por cansancio, por prisa o porque el dolor del otro nos incomoda. En esta ruta vas a aprender a notar cuándo la apagas y a volver a encenderla.

  4. Dónde aparece

    Hay seis momentos en los que la empatía se pone a prueba:

    1. Darte cuenta: ¿ves cómo está la gente que tienes al lado?
    2. Preguntar: ¿preguntas, o supones?
    3. Escuchar: ¿escuchas para entender, o para responder?
    4. Cuando alguien sufre: ¿te quedas, o buscas salir rápido?
    5. Cuando a alguien le va bien: ¿te alegras de verdad?
    6. Cuidarte tú: ¿acompañas sin quedarte sin fuerzas?
  5. Antes del espejo

    Responde pensando en lo que hiciste este último mes, no en cómo te gustaría ser. Nadie más ve tus respuestas.

Para tocar

Tu espejo

Elige una opción para cada frase.

Me entero tarde de que alguien cercano estaba pasando por algo difícil.
Hablo con la gente mientras miro el celular o pienso en otra cosa.
Cuando alguien me dice «estoy bien», no pregunto más.
Supongo lo que el otro siente o necesita, sin preguntarle.
Mientras el otro habla, ya estoy pensando qué le voy a responder.
Doy consejos antes de que la persona termine de contarme.
Digo frases como «no es para tanto» o «todo pasa por algo».
Cuando alguien está mal, me incomodo y cambio de tema o me alejo.
Cuando alguien me cuenta una buena noticia, respondo rápido y paso a otra cosa.
Me cuesta alegrarme de verdad por lo bueno que le pasa a otra persona.
Cargo con los problemas de los demás hasta quedarme sin fuerzas.
Me cuesta decir «hoy no puedo» o pedir que alguien me acompañe.

Esto no mide cuánto vales. Es una reflexión, no un diagnóstico.

La escena

Domingo en la tarde. Llama Tita, la mamá de Sam.

—¿Cómo estás, mamá?

—Bien, bien. ¿Y ustedes?

—Todo bien. Oye, estoy viendo el partido, ¿te llamo después?

—Sí, claro. No era nada. Solo quería oír tu voz.

Sam cuelga. No la llama después.

El martes se entera por su hermana: el domingo en la mañana, a Tita le habían dicho en el médico que tenía que hacerse unos exámenes por algo que salió mal. Estaba asustada. No quiso preocupar a nadie.

Sam sí preguntó «¿cómo estás?». Lo que no hizo fue escuchar la respuesta. El «bien, bien» rápido, el «no era nada», el «solo quería oír tu voz»: todo estaba ahí. Solo había que oírlo.

El ejercicio · 8 min

Tu mapa de cercanía

Busca un lugar tranquilo.

Paso 1 · Elige. Piensa en tres personas importantes en tu vida: alguien de tu familia, una amistad, alguien con quien convives o trabajas.

Paso 2 · Escribe. Para cada una, responde:

Persona 1
¿Cómo está de verdad hoy?
¿Cuándo fue la última vez que le preguntaste cómo estaba y escuchaste la respuesta completa?
Persona 2
¿Cómo está de verdad hoy?
¿Cuándo fue la última vez que le preguntaste cómo estaba y escuchaste la respuesta completa?
Persona 3
¿Cómo está de verdad hoy?
¿Cuándo fue la última vez que le preguntaste cómo estaba y escuchaste la respuesta completa?

Paso 3 · Mira las tres juntas. ¿Cuántas veces elegiste «no lo sé»? ¿Cuántas veces «hace mucho»? ¿Hay alguien que ves todos los días y del que sabes muy poco?

Paso 4 · Completa la frase.

Lo vas a usar en la lección 9, cuando armes tu plan.

Para hoy

Mira la cara de las personas con las que hablas. Solo eso: mirar.

Y si alguien te dice «estoy bien», fíjate si su cara dice lo mismo.

Bitácora

De las tres personas de tu mapa, ¿a quién te gustaría conocer mejor? ¿Qué le preguntarías?

Lo que viene

La falta de empatía casi nunca suena fría. Suena a un buen consejo, a «no es para tanto» o a «a mí me pasó algo peor».

En la próxima lección vas a conocer sus ocho disfraces. Y vas a descubrir cuáles usas tú.

Terminar y seguir con la lección 2 →

Lo que escribes y tu avance se guardan solo en este dispositivo. Al terminar la lección sumamos 1 al total, sin saber quién eres.

Antes de empezar

La vida se nos va mientras esperamos que empiece.

No soy experto en nada. Soy alguien que se equivoca seguido y que todavía está aprendiendo a vivir.

Hice este lugar porque la felicidad casi nunca está después: está en las personas que hoy tienes cerca y en el día que estás viviendo.

Aquí no vas a encontrar sermones. Vas a encontrar rutas cortas para mirarte con honestidad y cambiar algo, de a poco.

Siempre es un buen momento para empezar.

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