La brújula 🧭
¿Cómo se ve alguien que lo hace distinto? · 8 min
La brújula
¿Cómo se ve alguien que lo hace distinto? · 10 min
La brújula
¿Cómo se ve alguien que lo hace distinto? · 12 min
Cada edad tiene su avance. Las personas de la misma edad comparten este espacio y su bitácora en este navegador.
¿Te imaginas a alguien muy famoso, rodeado de gente, que se detiene por el único al que todos mandan a callar?
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
La brújula
Hubo un hombre muy bueno al que siempre seguía mucha gente. Aun así, se daba cuenta de quién estaba triste.
- Se detuvo y preguntó. Un hombre que no podía ver le gritaba desde el camino. La gente le decía: «¡Cállate!». Pero él se detuvo y le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?». No adivinó: le preguntó.
- Lloró con sus amigas. Dos amigas suyas estaban muy, muy tristes. Cuando las vio llorar, él también lloró con ellas. No les dijo «no lloren». Se quedó con ellas.
- Los niños que nadie dejaba acercarse. Unos niños querían verlo, pero sus amigos los apartaban: «¡Está ocupado!». Él se enojó con sus amigos, llamó a los niños y los abrazó.
Él tenía las antenas siempre encendidas. Miraba, preguntaba y se quedaba. Y nunca se olvidaba de los más chiquitos.
La pregunta mágica ✨
La pregunta mágica es: «¿Qué te pasa?». Hoy, úsala con alguien que veas triste o callado, como hizo el hombre bueno con el hombre del camino.
¿Por qué crees que él lloró con sus amigas, en vez de decirles «no lloren»?
¡Trucos para encender tus antenas!
Terminar y seguir con la lección 6 →Imagina a la persona más famosa del colegio, rodeada de gente. Y que se detiene por el único al que todos mandan a callar.
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
La brújula
Hubo un hombre al que siempre seguía mucha gente. Aun así, se daba cuenta de quién estaba sufriendo.
- Se detuvo y preguntó. Un hombre ciego le gritaba desde el camino. La gente le decía que se callara. Él se detuvo y le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?». Era obvio, pero no supuso: le preguntó.
- Lloró con sus amigas. Dos amigas suyas habían perdido a su hermano. Cuando las vio llorar, lloró con ellas. No dio un discurso. Estuvo.
- Los niños que nadie dejaba acercarse. Sus amigos apartaban a los niños porque él estaba «ocupado». Él se enojó, los llamó y los abrazó.
- «Vengan a descansar un poco». Sus amigos estaban agotados de ayudar. Les dijo que se fueran con él a un lugar tranquilo a descansar.
- «Quédense conmigo». En la noche más difícil de su vida, les pidió a tres amigos que se quedaran despiertos con él. Se durmieron. Se lo pidió otra vez. Hasta él necesitaba compañía.
En ninguna escena da un sermón. Mira, pregunta y se queda. Y también descansa y pide compañía: para acompañar a otros hay que cuidarse, y pedir ayuda no es debilidad.
La compasión se entrena. Un grupo practicó unos minutos al día durante dos semanas desearle el bien a otros, y después ayudó más a alguien tratado injustamente. (Weng y otros, 2013)
¿Qué necesitas más hoy?
Una pregunta de verdad
Esta semana, acércate a alguien que queda afuera (en el recreo, en el grupo, en tu casa) y hazle una pregunta de verdad. ¿Qué descubriste?
¿Con qué escena te identificaste más?
Seis herramientas para cuando alguien está mal.
Terminar y seguir con la lección 6 →Fuentes de esta lección
- Weng, H. Y., Fox, A. S., Shackman, A. J., Stodola, D. E., Caldwell, J. Z. K., Olson, M. C., Rogers, G. M. y Davidson, R. J. (2013). Compassion training alters altruism and neural responses to suffering. Psychological Science, 24(7), 1171–1180. Consultar fuente: Weng, H. Y., Fox, A. S., Shackman, A. J., Stodola, D. E., Caldwell, J. Z. K., Olson, M. C., Rogers, G. M. y Davidson, R. J. (2013). Compassion training alters altruism and neural responses to suffering. Psychological Science, 24(7), 1171–1180.
Imagina a alguien rodeado de gente que lo busca, le pide cosas y no lo deja en paz.
Y que aun así se detiene por el único que todos están mandando a callar.
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
La brújula
Hubo un hombre al que siempre seguía mucha gente. Aun así, se daba cuenta de quién estaba sufriendo.
Se detuvo y preguntó
Iba saliendo de una ciudad, rodeado de gente. Un hombre ciego que pedía limosna al costado del camino empezó a llamarlo a gritos. La gente le decía que se callara. Él se detuvo, pidió que se lo trajeran y le preguntó qué quería que hiciera por él. Era obvio lo que necesitaba. Aun así, no supuso: le preguntó, y le dio el lugar de decirlo él mismo.
Lloró con sus amigas
Llegó a la casa de dos hermanas, amigas suyas, que estaban destrozadas porque habían perdido a su hermano. Cuando vio llorar a una de ellas y a los que la acompañaban, se conmovió profundamente y lloró con ellos. No dio un discurso. Estuvo y sintió con ellas.
Los niños que nadie dejaba acercarse
Unas madres le traían a sus hijos pequeños. Sus amigos los apartaban: estaba ocupado con cosas «importantes». Él se enojó con ellos, llamó a los niños y los abrazó.
«Vengan a descansar un poco»
Sus amigos volvieron agotados después de muchos días ayudando a otros. Había tanta gente yendo y viniendo que ni siquiera tenían tiempo para comer. Él les dijo que se fueran con él a un lugar tranquilo, a descansar un poco. Cuando la gente los siguió hasta allá, no los echó: vio que andaban perdidos, sin nadie que los guiara, y se quedó con ellos. Cuidaba a los demás, y también cuidaba el descanso de los suyos.
«Quédense conmigo»
La noche más difícil de su vida, con miedo y una tristeza enorme, les pidió a tres de sus amigos que se quedaran despiertos con él mientras él se apartaba un poco. Volvió y los encontró dormidos. Se lo pidió otra vez. Volvió a encontrarlos dormidos. No los echó en cara: entendió que estaban cansados. Pero lo pidió. Hasta él necesitaba compañía.
Lo que tienen en común
En ninguna escena él da un sermón. Mira, pregunta y se queda.
- Se detiene por el que todos mandan a callar.
- Pregunta aunque la respuesta parezca obvia.
- Llora con los que lloran, sin explicarles nada.
- Ve a los que quedan afuera, aunque esté ocupado.
Y hay algo que se suele olvidar: también descansa, y también pide compañía. No carga con todo solo. Sabe que para acompañar a otros hay que cuidarse, y que pedir ayuda no es debilidad.
La compasión se entrena
Esto no es solo para gente especial. En un estudio, un grupo practicó la compasión unos minutos al día durante dos semanas: desearle el bien a alguien querido, a un desconocido y a alguien difícil. Después ayudaron más a una persona que vieron sufrir una injusticia que otro grupo que practicó otra cosa. (Weng y otros, 2013)
Lo que se practica crece.
¿Qué necesitas más hoy?
Una visita
Esta semana.
Parte 1 · Elige a alguien que está pasando algo difícil: una enfermedad, un duelo, una separación, un trabajo que perdió, una soledad.
Parte 2 · Acompáñalo sin consejos. Una llamada, un café, una visita, un rato. Pregunta cómo está y escucha. Si no sabes qué decir, dilo: «No sé qué decirte, pero quería estar».
Parte 3 · Escribe qué pasó, qué te contó y cómo te sentiste tú.
¿Qué necesitas más hoy: aprender a detenerte por otros, o aprender a pedir que alguien se detenga por ti?
Ya sabes qué es la empatía, por qué a veces se apaga, lo que cuesta y cómo se ve cuando se vive de verdad.
Ahora empieza lo práctico. En la próxima lección vas a aprender seis herramientas para el momento exacto en que alguien está mal frente a ti: qué mirar, qué decir, qué preguntar y qué no hacer.
Terminar y seguir con la lección 6 →Fuentes de esta lección
- Weng, H. Y., Fox, A. S., Shackman, A. J., Stodola, D. E., Caldwell, J. Z. K., Olson, M. C., Rogers, G. M. y Davidson, R. J. (2013). Compassion training alters altruism and neural responses to suffering. Psychological Science, 24(7), 1171–1180. Consultar fuente: Weng, H. Y., Fox, A. S., Shackman, A. J., Stodola, D. E., Caldwell, J. Z. K., Olson, M. C., Rogers, G. M. y Davidson, R. J. (2013). Compassion training alters altruism and neural responses to suffering. Psychological Science, 24(7), 1171–1180.
Lección 5 de 10.
Vas bien.
Lo que escribes y tu avance se guardan solo en este dispositivo. Al terminar la lección sumamos 1 al total, sin saber quién eres.