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← La empatíaLección 7 de 10

Cuidar a otros, y cuidarte tú 🤝

¿Qué hago con lo que me cuentan? · 8 min

Herramientas para cuidar

¿Cómo acompaño sin hundirme? · 10 min

Herramientas para cuidar

¿Cómo acompaño sin ahogarme? · 15 min

Cada edad tiene su avance. Las personas de la misma edad comparten este espacio y su bitácora en este navegador.

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Para empezar

¿Qué haces si un amigo te cuenta algo que te preocupa mucho?

La idea
  • Hay cosas que se cuentan a un adulto. Si un amigo te cuenta algo que te preocupa mucho (que alguien le hace daño, que está muy triste todos los días, que no quiere ir al colegio), cuéntaselo a un adulto de confianza. No es acusar: es cuidarlo. Tú no tienes que arreglarlo todo solo.
  • Alegrarte también es encender las antenas. Cuando a alguien le sale algo bien, celébralo con él: «¡Qué bueno! ¡Cuéntame!».
  • Un detalle llega lejos. Un dibujo, un abrazo o compartir tu merienda alegra más de lo que imaginas. (Kumar y Epley, 2023)
  • Cuando tú estás triste, también puedes pedir compañía. Las antenas de los demás funcionan mejor si les cuentas.
Para tocar

Tu amiga te cuenta algo bueno

Camila te dice: «¡Me salió perfecta la prueba!».

  1. «¡Qué bueno! ¿Estabas nerviosa?»

    Respuesta

    📡 Encendidas. Celebras y preguntas.

  2. «Ah.» (y sigues jugando)

    Respuesta

    💤 Apagadas. Ni la miraste.

  3. «Yo saqué mejor nota.»

    Respuesta

    💤 Apagadas. Le quitas su momento.

La escena

A Lía no le fue bien en su presentación. Llega a la casa callada. Su papá le pregunta: «¿Estás bien?». Lía dice que sí. Su papá pregunta otra vez: «¿De verdad?».

Lía se pone a llorar y le cuenta. Su papá la abraza.

Ahora es Lía la que necesitaba que alguien encendiera sus antenas.

El ejercicio

Tu adulto de confianza

Dibuja a los adultos a los que les puedes contar algo importante. ¿Quiénes son?

Solo para el adulto: díganle al niño, con estas palabras, que si algo le preocupa mucho siempre puede contárselo, aunque le hayan pedido guardar el secreto. Hay secretos lindos (una sorpresa) y secretos que pesan: esos se cuentan.

Para hoy

Cuando alguien te cuente algo bueno, celébralo con una pregunta.

Para conversar

¿A quién le cuentas tú cuando estás triste?

Lo que viene

¡Cinco situaciones difíciles!

Terminar y seguir con la lección 8 →
Fuentes de esta lección
Para empezar

Un amigo te cuenta algo muy grave y te pide que no le digas a nadie. Desde ese día no duermes bien.

La idea
  1. Desearle el bien no es hundirte con él. Cargar el dolor de otro como propio te agota. Desearle el bien y actuar te deja acompañar más tiempo. (Klimecki y otros, 2014)
  2. Límites con cariño: «Te quiero escuchar. Ahora no puedo, ¿hablamos mañana en el recreo?».
  3. Hay secretos que no se guardan. Si alguien habla de hacerse daño, de desaparecer, si alguien le hace daño o si no come ni duerme, díselo a un adulto de confianza, aunque te pida que no. No es traicionarlo: es cuidarlo. Y preguntar directamente («¿Estás pensando en hacerte daño?») no le mete la idea. (Dazzi y otros, 2014)
  4. Alegrarte de verdad también es empatía. Cuando a un amigo le va bien, responder con interés y preguntas acerca. (Gable y otros, 2004)
  5. Un detalle llega más lejos de lo que crees. (Kumar y Epley, 2023)
Para tocar

Te cuentan una buena noticia

Dani te dice: «¡Quedé en el equipo!». Tú también querías quedar.

  1. «¡Qué buena! ¿Cómo fue la prueba? Cuéntame todo.»

    Respuesta

    Acerca. Celebra y pregunta.

  2. «Ah, qué bien.» (y sigues con el celular)

    Respuesta

    Aleja. No lo ve.

  3. «Igual van a entrenar todos los días, qué pereza.»

    Respuesta

    Aleja. Le pone el problema antes que la alegría.

  4. «Oye, ¿viste lo que subió la Cami?»

    Respuesta

    Aleja. Ni siquiera lo escuchó.

La escena

Dani queda en el equipo. Teo no. Le duele, y por un segundo quiere decir «igual fue pura suerte». En vez de eso, le pregunta cómo fue la prueba y lo abraza.

Esa noche, Teo le cuenta a su mamá que está triste por no quedar. Ella se sienta a su lado y lo escucha. Esta vez, es él quien pide compañía.

El ejercicio

Tu límite y tu gesto

1 · ¿De quién estás cargando más de lo que puedes?

2 · Tu frase de límite, con tus palabras.

3 · ¿A qué adulto de confianza le contarías algo grave?

Escribe aquí…

4 · Un gesto pequeño para alguien esta semana.

Para hoy

Cuando alguien te cuente algo bueno, pregúntale los detalles.

Bitácora

¿Qué te cuesta más: poner límites o pedir ayuda?

Lo que viene

Seis situaciones de la vida real.

Terminar y seguir con la lección 8 →
Fuentes de esta lección
Para empezar

En los aviones dicen: «Póngase su máscara de oxígeno antes de ayudar a otros».

No es egoísmo. Si te quedas sin aire, no puedes ayudar a nadie.

La idea
  1. Sentir con el otro no es lo mismo que desearle el bien

    Hay dos formas de responder al dolor ajeno:

    • Sentirlo como propio: te llevas su angustia, la cargas y te angustias tú también.
    • Desearle el bien y actuar: te importa, quieres ayudar, pero no te hundes con él.

    En un estudio, un grupo entrenó solo la primera, y sus emociones negativas aumentaron. Cuando después entrenaron la segunda, las emociones negativas bajaron y las positivas subieron. (Klimecki, Leiberg, Ricard y Singer, 2014)

    La primera es el comienzo. La segunda es la que te deja acompañar mucho tiempo.

  2. Límites con cariño

    Decir «hoy no puedo» no es abandonar a nadie. Es cuidarte para poder volver.

    «Te quiero y quiero escucharte. Hoy no tengo fuerzas para hacerlo bien. ¿Hablamos mañana?»

    Un límite dicho con cariño protege la relación. Un «sí» dicho sin fuerzas termina en resentimiento.

  3. Cuando no basta con acompañar

    Hay momentos en que escuchar no alcanza: cuando alguien habla de hacerse daño, de desaparecer, cuando no come, no duerme o no puede levantarse.

    Ahí, lo más empático es buscar ayuda profesional, aunque la persona te pida que no le cuentes a nadie. Un secreto así no se guarda. Y preguntar directamente («¿Estás pensando en hacerte daño?») no le mete la idea en la cabeza: una revisión de trece estudios no encontró que preguntar aumentara esos pensamientos. (Dazzi, Gribble, Wessely y Fear, 2014)

    En la lección 8 vas a ver paso a paso qué hacer.

  4. Empatía con lo bueno

    Empatía no es solo acompañar en el dolor. También es alegrarte de verdad cuando a alguien le va bien.

    Cuando alguien te cuenta una buena noticia, puedes responder de cuatro formas:

    • Con interés, y suma: «¡Qué buena! ¿Cómo te enteraste? Cuéntame todo.»
    • Sin interés, y suma: «Qué bien.» (y sigues con lo tuyo)
    • Con interés, y resta: «¿Y no te da miedo? Eso trae más trabajo.»
    • Sin interés, y resta: «Oye, ¿viste lo que pasó con…?»

    Solo la primera acerca. Responder con entusiasmo y preguntas a las buenas noticias se asoció con relaciones de más calidad. (Gable, Reis, Impett y Asher, 2004)

    Si te cuesta alegrarte por alguien, puede ser la competencia de la lección 3. La ruta de la envidia trabaja justo eso.

  5. Un gesto vale más de lo que crees

    Muchas veces no hacemos un detalle porque pensamos que es poco. En varios experimentos, quienes hicieron un gesto amable subestimaron cuánto alegraba a la otra persona. Y quien lo recibió fue después más generoso con un desconocido. (Kumar y Epley, 2023)

    Un mensaje, un café, una pregunta. Llega más lejos de lo que imaginas.

Para tocar

Te cuentan una buena noticia

Tu hermana te cuenta: «¡Me aceptaron en el curso que quería!».

  1. «¡Qué buena noticia! ¿Cuándo empiezas? ¿Cómo te enteraste?»

    Respuesta

    Acerca. Celebra y pregunta: le deja disfrutarlo otra vez.

  2. «Qué bien.»

    Respuesta

    Aleja. No es malo, pero no la ve.

  3. «¿Y vas a poder con eso y el trabajo?»

    Respuesta

    Aleja. Pone el problema antes que la alegría.

  4. «Ah, yo hice uno parecido y era malísimo.»

    Respuesta

    Aleja. Pasa a hablar de ti y le quita valor.

  5. «¡Lo lograste! Sé cuánto lo querías.»

    Respuesta

    Acerca. Reconoce el esfuerzo detrás de la noticia.

  6. «Oye, ¿viste el partido de ayer?»

    Respuesta

    Aleja. Ni siquiera la escuchó.

La escena

Mara vuelve a escuchar a todos: a su amiga que se está separando, a su mamá, a un compañero del trabajo. Esta vez, después de la tercera llamada del día, el teléfono vuelve a sonar. Es su amiga otra vez.

Mara respira. Contesta: «Te quiero mucho y quiero escucharte bien. Hoy estoy sin fuerzas. ¿Te llamo mañana en la mañana, con un café?».

Su amiga dice: «Claro. Perdón, no me di cuenta».

Mara cuelga. Sam le pregunta: «¿Y tú cómo estás?».

Por primera vez en semanas, Mara le cuenta.

El ejercicio · 10 min

Tu límite y tu gesto

Paso 1 · Lo que cargas. ¿De quién estás cargando más de lo que puedes? Escribe hasta tres nombres.

Paso 2 · Tu frase de límite. Escribe con tus palabras cómo le dirías «hoy no puedo» a esa persona, con cariño.

Paso 3 · Tu propio apoyo. ¿A quién le cuentas tú cómo estás? Si no hay nadie, escribe a quién te gustaría contárselo.

Paso 4 · Un gesto. Elige a alguien y un detalle pequeño que le vas a hacer esta semana: un mensaje, un café, una ayuda, una pregunta.

Para hoy

Cuando alguien te cuente algo bueno, celébralo con preguntas. Y si alguien te pide más de lo que puedes dar, prueba tu frase de límite.

Bitácora

¿Qué te cuesta más: decir «hoy no puedo» o alegrarte de verdad por otro?

Lo que viene

Ahora tienes herramientas para el momento y para cuidarte.

En la próxima lección las vas a poner a prueba en seis situaciones difíciles: alguien llora frente a ti, alguien perdió a un ser querido, tu hijo dice que nadie lo quiere… y alguien te dice que quiere desaparecer.

Terminar y seguir con la lección 8 →
Fuentes de esta lección

Lo que escribes y tu avance se guardan solo en este dispositivo. Al terminar la lección sumamos 1 al total, sin saber quién eres.

Antes de empezar

La vida se nos va mientras esperamos que empiece.

No soy experto en nada. Soy alguien que se equivoca seguido y que todavía está aprendiendo a vivir.

Hice este lugar porque la felicidad casi nunca está después: está en las personas que hoy tienes cerca y en el día que estás viviendo.

Aquí no vas a encontrar sermones. Vas a encontrar rutas cortas para mirarte con honestidad y cambiar algo, de a poco.

Siempre es un buen momento para empezar.

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