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Enciende tus antenas 📡

¿Qué hago cuando alguien está triste? · 8 min

Herramientas para el momento

¿Qué hago cuando alguien está mal? · 10 min

Herramientas para el momento

¿Qué hago cuando alguien está mal? · 15 min

Cada edad tiene su avance. Las personas de la misma edad comparten este espacio y su bitácora en este navegador.

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Para empezar

¿Sabías que puedes encender tus antenas cuando quieras?

La idea

Los cuatro pasos

  1. 👀 Mira la cara.
  2. ❓ Pregunta: «¿Estás bien?». Y si te dice «sí» con cara triste, pregunta otra vez: «¿De verdad?».
  3. 👂 Escucha sin interrumpir.
  4. 🤗 Acompaña: quédate a su lado, dale un abrazo si quiere o invítalo a jugar.
Para tocar

Inflen juntos tres globos con el círculo, para calmarse antes de preguntar.

Respira con el círculo

Un minuto para mirar hacia adentro.

Simulador · Otra vez con Teo

Elige qué responder. No hay nota: es un ensayo.

Teo llega del colegio callado y con la cabeza baja.

¿Qué haces?

  1. «¡Teo, mira mi dibujo!»

    Si eliges esta

    Sube la tensión. 😣 Teo se va a su cuarto.

  2. Miras su cara y le preguntas: «Teo, ¿estás bien?». Él dice «sí». Tú preguntas otra vez: «¿De verdad?».

    Si eliges esta

    Baja la tensión. 🙂 Teo te cuenta lo del equipo. Le das tu dibujo para que se ponga contento.

La escena

Lía se acuerda de lo que escuchó en la noche. Golpea la puerta del cuarto de Teo.

—¿Puedo pasar? ¿Estás triste por lo del equipo?

Teo dice que sí. Lía no sabe qué decir. Así que se sienta a su lado. Al rato, Teo le dice: «Gracias, Lía».

No hizo falta decir nada. Solo estar.

El ejercicio

Practica los cuatro pasos

El adulto pone una cara y el niño hace los cuatro pasos: mira, pregunta, escucha y acompaña.

Para hoy

Usa los cuatro pasos una vez.

Para conversar

¿Qué paso te cuesta más?

Lo que viene

¿Qué hacer cuando lo que te cuentan es muy grande?

Terminar y seguir con la lección 7 →
Para empezar

«Estoy bien» es la mentira más repetida del mundo. Y casi nadie pregunta dos veces.

La idea
  1. Mira: la cara, la voz, si está más callado que siempre.
  2. Nombra lo que ves: «Te noto callado».
  3. Pregunta otra vez: «¿Bien de verdad?».
  4. Escucha sin arreglar: no tienes que tener la respuesta.
  5. Pregunta qué necesita: «¿Quieres ideas, o que te escuche?». (Eyal y otros, 2018)
  6. Llama en vez de escribir: en la voz se nota lo que el texto esconde. (Kraus, 2017)
Para tocar
Respira con el círculo

Un minuto para mirar hacia adentro.

Simulador · Otra oportunidad con Dani

Elige qué responder. No hay nota: es un ensayo.

Es jueves en la mañana. Ves el aviso del audio de Dani, de las dos de la mañana.

¿Qué haces?

  1. «Ánimo, bro 💪.»

    Si eliges esta

    Sube la tensión. Dani deja el mensaje en visto.

  2. Lo guardas para escucharlo después.

    Si eliges esta

    Queda igual. Pasa el día y se te olvida.

  3. Lo escuchas completo en el bus y le escribes: «Escuché tu audio. ¿Nos vemos en el recreo?».

    Si eliges esta

    Baja la tensión. En el recreo, Dani te cuenta todo. Al final dice: «Pensé que a nadie le importaba».

Lo que funcionó: Escuchar completo y buscarlo en persona cambió todo. Casi siempre hay una segunda oportunidad.

La escena

Teo se acuerda de la llamada de su mamá con su tía. En la cena, deja el celular en el cuarto.

—Mamá, ¿cómo estás de verdad con lo del trabajo?

Ella se queda callada. Después le cuenta. Teo no tiene ninguna solución. Solo escucha.

Al final, ella le dice: «Gracias por preguntar. No sabía que te habías dado cuenta».

El ejercicio

Tus frases de emergencia

1 · ¿Con quién te cuesta más acompañar?

Escribe aquí…

2 · Elige tres frases.

Escribe aquí…
Para hoy

Usa una de tus frases con alguien.

Bitácora

¿Qué pasó cuando preguntaste dos veces?

Lo que viene

Cómo acompañar sin quedarte sin fuerzas. Y qué hacer cuando un secreto es demasiado grande.

Terminar y seguir con la lección 7 →
Fuentes de esta lección
Para empezar

No necesitas la frase perfecta.

Casi nadie recuerda lo que le dijeron en su peor momento. Lo que recuerda es quién estuvo.

La idea
  1. Herramienta 1

    Mira

    Antes de hablar, mira: la cara, el tono, lo que no dice. Un «estoy bien» rápido, una sonrisa que no llega a los ojos, alguien que de pronto ya no escribe.

    Para mirar hay que estar. Si tienes el celular en la mano, guárdalo.

  2. Herramienta 2

    Nombra lo que ves

    En vez de suponer, di lo que notas, sin diagnosticar: «Te noto cansado. ¿Pasa algo?», «Hoy estás más callada. ¿Todo bien?».

    Nombrar no obliga a nadie a contar. Solo le muestra que lo viste.

  3. Herramienta 3

    Pregunta, y pregunta otra vez

    La primera respuesta casi siempre es «bien». La segunda pregunta es la que abre la puerta: «¿Bien de verdad?».

    Y cuando empiece a contar, haz preguntas de seguimiento: «¿Y qué pasó después?», «¿Cómo te sentiste?». En un estudio con conversaciones reales, las personas que hicieron más preguntas, sobre todo de seguimiento, les cayeron mejor a los demás. Y casi nadie lo esperaba. (Huang, Yeomans, Brooks, Minson y Gino, 2017)

  4. Herramienta 4

    Escucha sin arreglar

    Primero entender. Después, si te lo piden, ayudar.

    Mientras el otro habla, no prepares la respuesta, no busques tu historia parecida y no tengas la solución lista. Solo escucha. Los silencios están bien.

  5. Herramienta 5

    Pregunta qué necesita

    No todos necesitan lo mismo. Pregúntalo: «¿Quieres que te escuche, que te ayude a buscar una salida o que te distraiga un rato?».

    Es la misma pregunta que hizo el hombre de la brújula: «¿Qué quieres que haga por ti?».

  6. Herramienta 6

    Llama en vez de escribir

    Un mensaje es rápido. Pero la voz dice cosas que el texto esconde: el cansancio, el miedo, el alivio.

    En cinco experimentos, las personas que solo escucharon la voz de otra entendieron sus emociones igual o mejor que las que además la veían. (Kraus, 2017) Y en otro estudio, escuchar a alguien que pensaba distinto lo hizo parecer más razonable que leer exactamente lo mismo. (Schroeder, Kardas y Epley, 2017)

    Cuando sea importante, llama.

Para tocar
Respira con el círculo

Un minuto para mirar hacia adentro.

Simulador · El café

Elige qué responder. No hay nota: es un ensayo.

Dos semanas después de la lección 2. Omar llega al trabajo con los ojos rojos. Mara le pregunta cómo sigue su papá.

Omar: «Bien, bien. Todo bien.»

¿Qué respondes?

  1. «Qué bueno. Oye, ¿viste el correo del jefe?»

    Si eliges esta

    Sube la tensión. Omar asiente y se va a su escritorio. La conversación terminó antes de empezar.

  2. «Ánimo, todo va a salir bien.»

    Si eliges esta

    Queda igual. Omar sonríe por educación. Se queda con lo que no dijo.

  3. «¿Bien de verdad? Te noto cansado.»

    Si eliges esta

    Baja la tensión. Omar se queda callado un segundo. «La verdad, no. Lo operan el jueves.»

Omar: «No sé si va a salir bien. Mi hermana no puede venir y estoy solo con todo.»

¿Qué respondes?

  1. «Tranquilo, los médicos saben lo que hacen. A mi tío lo operaron de lo mismo y quedó perfecto.»

    Si eliges esta

    Sube la tensión. Omar dice «sí, seguro». Se cierra.

  2. «Qué miedo debe dar. ¿Qué es lo que más te preocupa?»

    Si eliges esta

    Baja la tensión. Omar habla diez minutos. Al final dice: «Gracias. Nadie me había preguntado».

  3. «¿Quieres que te escuche, o hay algo concreto en que te pueda ayudar?»

    Si eliges esta

    Baja la tensión. Omar lo piensa. «¿Me cubres el jueves en la reunión?» Ahora sabes qué hacer.

Lo que funcionó: Lo que funcionó: preguntaste dos veces, nombraste lo que veías, no diste consejos que nadie pidió y preguntaste qué necesitaba. Mara tuvo una segunda oportunidad con Omar. Casi siempre la hay.

La escena

Después del martes, Sam llama a Tita. Esta vez, guarda el celular.

—¿Cómo estás, mamá?

—Bien, bien.

—¿Bien de verdad? Me contó mi hermana lo de los exámenes.

Silencio.

—Me asusté un poco —dice Tita—. No quería preocuparte.

—Cuéntame. Tengo tiempo.

Hablan media hora. Al final, Sam le pregunta: «¿Quieres que te acompañe el día de los exámenes?». Tita dice que no hace falta. Después de un rato dice: «Bueno, sí. Me gustaría».

El ejercicio · 8 min

Tus frases de emergencia

Paso 1 · Tus momentos. ¿Con quién te cuesta más acompañar?

Escribe aquí…

Paso 2 · Elige tres frases para esos momentos.

Escribe aquí…

Paso 3 · Dilas en voz alta, tres veces cada una. «No sé qué decirte, pero aquí estoy» sirve casi siempre: quita la presión de tener la respuesta.

Paso 4 · Ensaya. Piensa en la próxima conversación difícil que sabes que vas a tener. ¿Qué frase vas a usar?

Para hoy

Llama a alguien a quien normalmente solo le escribes. Pregúntale cómo está, y pregunta otra vez.

Bitácora

¿Qué herramienta te costó más usar? ¿Qué pasó cuando la usaste?

Lo que viene

Acompañar a otros cansa. Y hay gente que acompaña a todos hasta quedarse sin fuerzas.

En la próxima lección vas a aprender a acompañar sin ahogarte. Y vas a descubrir algo que casi nadie trata como empatía: alegrarte de verdad cuando a alguien le va bien.

Terminar y seguir con la lección 7 →
Fuentes de esta lección

Lo que escribes y tu avance se guardan solo en este dispositivo. Al terminar la lección sumamos 1 al total, sin saber quién eres.

Antes de empezar

La vida se nos va mientras esperamos que empiece.

No soy experto en nada. Soy alguien que se equivoca seguido y que todavía está aprendiendo a vivir.

Hice este lugar porque la felicidad casi nunca está después: está en las personas que hoy tienes cerca y en el día que estás viviendo.

Aquí no vas a encontrar sermones. Vas a encontrar rutas cortas para mirarte con honestidad y cambiar algo, de a poco.

Siempre es un buen momento para empezar.

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